jueves, 20 de agosto de 2015

Llenando el tanque




La semana pasada me invitaron a participar como acompañante de Experiencia Rural del Lux.  La noticia me emocionó, porque yo pensé que mi ciclo como "acompañante Lux" había culminado. Nunca me imaginé que vivir esta experiencia nuevamente, ahora como acompañante, me fuera a llenar tanto.

Siendo honesto, me sentí atemorizado cuando me di cuenta de que fue hace 11 años que yo viví esta aventura como alumno, y de que los estudiantes de los que estaba a cargo pertenecían a la última generación del milenio. Sin embargo, ese miedo se esfumó pronto al darme cuenta de la buena disposición de los muchachos por vivir la experiencia y sacarle el mayor provecho.

Al convivir con ellos recordé muchas de las preocupaciones que yo tenía a esa edad, de la forma de pensar y hasta del cotorreo que manejábamos. Me di cuenta de que sí he crecido, y me sentí viejo. También me di cuenta de que aún conecto con los chavos, y no me sentí tan joven, pero sí aliviado, porque ahora mi edad y mi experiencia iban a ser una herramienta útil de acompañamiento y no un impedimento de comunicación.

Quedé sorprendido con la disposición de los jóvenes de trabajar, de ayudar a las familias que los recibieron y de agradecer todo lo que tienen. Fue un verdadero privilegio atestiguar la evolución que tuvieron durante la semana, porque como se los dije a ellos desde el principio: "Experiencia Rural te cambia la vida", y a mí me cambió la vida nuevamente, al ver su crecimiento y las conclusiones a las que llegaban con el paso de los días.

Me cambió la vida de nuevo, porque pude valorar otra vez los privilegios de los que gozo desde que nací, el arduo trabajo de mis padres por darme lo mejor y las oportunidades que me ha brindado la vida. Recordé la sencillez de la gente del campo. Su forma de vida sin complicaciones, donde son felices con lo que tienen y donde se ríen de lo que parecieran problemas monumentales. La fe ciega en situaciones adversas y la unión familiar sobre todas las cosas. El desprendimiento absoluto de lo material y la generosidad de dar todo lo que tienen para que sus invitados se sientan como en casa. Un verdadero ejemplo a seguir en todos los sentidos.

Pero en esta ocasión, además de agradecer y recordar eso que ya había vivido más de una década atrás, agradezco que el Lux y mis queridos "experiencios" confiaran en mí y me abrieran las puertas para guiar uno de los eventos más importantes de sus vidas. Me llenó de satisfacción ver que hay esperanza en las nuevas generaciones, pues a pesar de todos los cambios tecnológicos y sociales, aún son capaces de entregarse al máximo, de hacer tareas que no les gustan, o que son pesadas, o que no habían realizado nunca en su vida. Aún son capaces de reflexionar, de colaborar y de abrir su mente y su corazón a otras realidades.

No acabaré de agradecer esta hermosa semana y todas las pequeñas vivencias que la conformaron: Las pláticas con las familias. Las recuperaciones con los alumnos. Las caminatas por el cerro forrado de verde. La noche tranquila y llena de estrellas. El Hat-trick en la cascarita. Las tortillas recién salidas del comal. La corriente fresca del arroyo. Los bombones "charrangados" en la fogata. Las carretillas al tope de leña. Las manos ampolladas. Las vacas comiendo quelite. Las nieves de $5 pesos 3 bolitas. Los cantos de misa con coreografía incluida. El sol escondiéndose tras las montañas y pintando las nubes de morado...


"Experiencia Rural me llenó el tanque durísimo" tuve que escribir en mi libreta después de un hermoso día en la Comunidad del Cañón.

¿Y cómo no me lo iba a llenar? Si me tocó el mejor equipo, en la mejor comunidad y con las mejores familias.

2 comentarios:

Fer dijo...

¡Quiero "charrangar" bombones!jajajjaja

No hay mejor forma de describir a esas personas, cómo los extraño y extraño estar allá. ¡A la maizena! vámonos de regreso.
Muy buen post, me llegó y me hizo querer volver a vivir esto mil veces más.
Cada vez me caes mejor de acompañante, ya no dejes de escribir.

El mejor equipo, la mejor comunidad, y sin duda, la mejor familia.

Anónimo dijo...

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