martes, 14 de mayo de 2013

La tenería más famosa en León


En la historia de la ciudad de León, ninguna actividad ha sido tan trascendental como la de la curtiduría y el calzado. Se pueden rastrear los orígenes de la curtiduría local desde el siglo XVII, pocos años después de la fundación legal de la «Villa de León», y fue desde sus inicios hasta el siglo XIX una actividad más bien, de autoconsumo, ya que era hecha en su totalidad a mano y no rebasaba el nivel de «artesanía».


Antes de que el siglo XIX terminara, industriales franceses dieron un gran impulso a la industria curtidora en León mediante nuevos métodos para curtir cuero para suelas, este nuevo método era conocido como “curtición al cromo” y la calidad del producto final era muy superior a la que se obtenía anteriormente. Gracias a este método se establecieron las primeras plantas curtidoras (tenerías) en Puebla, Jalisco y Guanajuato de la misma magnitud que las de la capital del país.



Fig. 1. Pieles curtidas secándose al sol en “patio de secado”.


En 1900, con una población cercana a 63 mil habitantes en la ciudad de León, funcionaban unas 30 curtidurías, todas ellas trabajando artesanalmente, como empresas familiares y con poca producción. El factor determinante en el establecimiento de León como ciudad industrial, e incluso más importante que la llegada del tren, fue la introducción de la energía eléctrica con fines de aplicación industrial y comercial. El primer negocio que comenzó a trabajar con energía eléctrica en la ciudad fue la tenería «La Hormiga» (hoy tenería «El Siglo»), en 1902.

Después de esta tenería pionera, se fue implementando la energía eléctrica en otros comercios. Muchas de las tenerías, sin embargo, fueron alojadas en edificaciones con un uso diferente, ya fuera en el interior de casas habitación, en locales de artesanos y hasta en construcciones anexas en patios y caballerizas de la casa del dueño de la industria.








Fig. 2. Estado actual de la tenería “El Siglo”, ubicada en la calle Julián de Obregón.
“La Hormiga”  fue la primera que usó arsenico para depilar las pieles, y fue la primera curtiduría que, gracias a la implementación de la energía eléctrica, se empleó maquinaria. Estos “modernos” artefactos eran:



·       Máquina de dividir
·       Máquina de raspar
·       Máquina de lustrar
·       Esmeril
·       Cuatro tambores de banda
·       Molino para triturar banda de escalote





Para cada artefacto se necesitaba un lugar específico, espaciado y que tuviera desgües y conexión eléctrica. Los tambores fueron instalados por norteamericanos (Pablo y Octaviano, sin registro de su apellido), quienes también les daban mantenimiento. Los norteamericanos debieron contratar a un ayudante, obrero de Barrio Arriba llamado León Medel, quién pronto adquirió los conocimientos y se dedicó por su cuenta a reparar y mantener cualquier maquinaría de curtiduría.

“La Hormiga” (hoy “El Siglo”) fue por mucho tiempo quien marcaba todos los adelantos en la empresa curtidora de León, dando nuevas dimensiones en su proceso y técnicas para después, ser adoptadas por las otras tenerías. Además, esta tenería logró la más elevada cifra  de ocupación de obreros, aun a pesar de contar con la maquinaria más moderna, lo que en muchas otras fábricas se traducía en menor mano de obra.

Con el tiempo, la tenería llegó a contar con técnicos y personal de mantenimiento de planta. El primer técnico fue el señor Monteón Bazzuri y el último Don Daniel Sánchez

La década posterior ocasionó un receso en el avance de la industria, esto debido a que en 1910 inicia la Revolución, durante  la cual, León  se  vio directamente afectada, principalmente
porque el  primero de  agosto  de  1914,  incursionaron en la ciudad Pascual Orozco y José  Pérez Castro incendiando y saqueando tanto tenerías como talleres, dejando un gran número de muertos. La economía se vio gravemente afectada y hubo hambre y enfermedades. La recuperación se dio entre 1918 y 1923, cuando los productos fabricados empezaron a ser colocados en las ciudades del norte del país; esto gracias a que fue en esta época cuando se establecen las bases científicas, combinadas con la tecnología adecuada para alcanzar la calidad y volumen de producción necesaria para satisfacer a las industrias derivadas de la curtiduría, principalmente la del calzado.

Ya desde los años veinte el Barrio Arriba se había convertido en el lugar más poblado por tenerías. En este Barrio encontraron refugio los curtidores que consolidaron las empresas que levantaron a León en los años más difíciles de su historia ya que la crisis mundial de 1929 hizo que una vez más la economía sufriera otra recesión que duró hasta los años treinta.








Fig. 3. En esta pintura de Jorge Barajas se muestran procesos característicos de una curtiduría leonesa hacia 1940.

 La Segunda Guerra Mundial propició un nuevo impulso a la industria curtidora, los sistemas de producción se destinaron a la línea bélica, con lo cual estas industrias lograron una autonomía gracias a la consecución de un amplio mercado para colocar sus productos.

En 1942 se fundó la Cámara de la Industria Curtidora, dando solución a múltiples problemas que se presentaron en su momento: importación de materias primas, contaminación, escases de agua, etc. Además, gracias a esta, se introdujeron novedades en cuanto a tecnología y avances en los procesos de curtido. A través de ella, el gremio curtidor colaboraba con donativos para la construcción y restauración de templos, hospitales y escuelas del Barrio.


Fig. 4. Curtidor trabajando en los tambores de la tenería 
“El Siglo”, antes “La Hormiga”.
Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, como es lógico, baja también la demanda de pieles para calzado y muchos talleres quiebran. La curtiduría tiene que buscar nuevamente los medios para seguir adelante, así pues, se inicia su recuperación, llegando a quedar nuevamente bien establecidos a finales de la década de los cuarenta y fortaleciéndose cada vez más, fenómeno que facilitó que en la década entre 1960 y 1970 se diera una apertura tecnológica que dio un fuerte impulso a la industria curtidora mexicana pero creo una fuerte dependencia del extranjero.

La tenería “La Hormiga” cambió de nombre al cumplir 100 años de continuo funcionamiento, solo interrumpido, como ya se mencionó anteriormente, en un breve lapso durante la Revolución. El nuevo nombre, que es por el que actualmente podemos ubicarla es “El Siglo”, y hasta hoy, sigue el tratado de pieles por el método de cromo en este lugar.

Actualmente, la industria de la curtiduría y el calzado es la más importante de la ciudad de León, Gto., estas generan el 86% del PIB. Además de las ventajas económicas, estas pequeñas picas, tenerías, fábricas, han ayudado a establecer la identidad de los pobladores leoneses, que son reconocidos en todo el país y se reconocen a sí mismos en los productos que crean, en lo olores y colores de las pieles, en los procesos, en la actividad y convivencia generada en este gremio.


domingo, 5 de mayo de 2013

El Lipdub del Caballero de la armadura esmeralda



El otro día mis compañeritos que todavía no egresan de la carrera de Comunicación, decidieron realizar un Lipdub (un video donde dizque mueven los labios igual a la letra de una canción, para que parezca que la cantan), y obviamente pidieron de mi ayuda para poder llevarlo a cabo.

Como yo soy súper participativo y puedo desempeñar diversas funciones a la vez, les dije que sí los ayudaba. Pero por otro lado, como ya soy un asalariado y tengo cosas mucho más importantes que hacer que videitos de cantos y juegos, no me comprometí a ningún cargo "fundamental".

Eligieron la canción de Queen: Don't Stop Me Now, no sin que antes yo le diera el visto bueno. Porque donde hubieran elegido una canción mediocre, yo me hubiera visto en la penosa necesidad de abandonar el proyecto y dejar a los pobres muchachos a su suerte, lo que irremediablemente habría terminado en un fracaso rotundo de la producción y una humillación terrible para todos los que formamos la comunidad de alumnos/exalumnos de Comunicación en la Ibero.

Una vez que les di luz verde para iniciar el proyecto, mis compañeritos comenzaron a juntarse en juntas (les juro que se juntaban en las juntas) para planear el guión y los roles que cada quién iba a desempeñar, además de otras actividades por demás burocráticas, inútiles y aburridas. Como a mí me da mucha flojera andar yendo a perder mi tiempo, los dejé hacer lo que quisieran. Fue un movimiento arriesgado, pero yo siempre confié en mis facultades y mi capacidad de improvisación para mantener a flote este barco.

Por fin llegó el día del ensayo general y decidí hacer acto de presencia para ver que Cristo, la niña sin apellidos que fungía como directora del proyecto, y Osvi, el encargado del laboratorio de Comunicación que actualmente no juega en Santos, no la fueran a regar más de lo que yo ya tenía presupuestado. Según ellos, ya habían ensayado una vez previamente, pero como yo no acudí, no contó como ensayo.

El ensayo real resultó desastroso en un principio y por un momento hasta pensé en aceptar mi error (confiar en los demás) y cancelar definitivamente el proyecto. Pero de pronto, el universo se encargó de conspirar a mi favor (y en favor de toda la producción que descansaba en mis brazos), y por azares del destino, me dieron el papel protagónico: Abanderado verde esmeralda. A partir de ese momento, tuve la certeza de que yo sería el héroe de esta película y que la producción sería todo un éxito.

El ensayo culminó con la misma tristeza con la que empezó, pero ahora yo ya tenía un plan maestro en mente. Un as bajo la manga, una sorpresa que deslumbraría a propios y extraños y convertiría al video en lo más fantástico y más visto por el mundo en toda la historia de Youtube.

Llegó el día de la grabación final. Todos los participantes se encontraban en sus puestos, listos para desempeñar una serie de papeles secundarios que bien pudieron ser omitidos. Pero no me importó, llegué seguro e inspirado. Y fue ahí, cuando los muchachos estaban a punto de perder la esperanza, que me postré frente a todos, desenvolviendo mi bandera verde esmeralda, ondeándola al compás del viento y portando una elegante armadura (playera de León), que combinaba majestuosamente con mi bandera y con las más maravillosas criaturas de Dios (obvio, yo estoy incluido ahí), para devolverles toda la ilusión de que su video no terminaría siendo una reverenda porquería.

Se dio la orden y arrancó la grabación. Desde los segundos iniciales aparecí a cuadro, ejecutando movimientos ágiles e impresionantes que llenaban de vida y sentido a los personajes sosos que invadían el espacio frente a mí. La armadura esmeralda brilló y brilló, dando una completa sensación de paz y armonía con la naturaleza, a la vez que brindaba un fuerte sentido de pertenencia a nuestra hermosa ciudad.

Desaparecí de cuadro en el momento justo en que los espectadores hubieran deseado verme más detalladamente. Pero ¡oh sorpresa! reaparecí instantes después, cuando menos lo hubieran esperado, esta vez ondeando mi bandera como si fuera un apuesto fantasma panza verde. Todo salió de maravilla, el público enloqueció y aulló de la emoción al verme, pero me enfrenté a un último reto: Llegando al cuadro rojo, el camarógrafo no hubiera tenido queue (se pronuncia "kiu", y no "que we", aclaración para los naquitos, eh) para realizar el tilt que daría final al plano secuencia, si no hubiera sido porque yo pasé justo enfrente de él, para que la gente pudiera ver mi bandera por última vez y despedirse con una sonrisa en sus caras y un sentimiento de gratitud en sus corazones.

Sin ese detalle, que parecería insignificante para alguien que no es conocedor del tema, el camarógrafo nunca habría desviado la cámara y todos hubieran permanecido eternamente ahí, postrados en el cuadro rojo, moviendo los brazos cansados, sosteniendo globos ya desinflados y con las miradas tristes. Lo que definitivamente desanimaría a nuevos prospectos a entrar a la Universidad e inminentemente la llevaría a la bancarrota.

Y así es como el Caballero de la armadura esmeralda, salva no sólo al Lipdub y a la Ibero León, sino también a toda la Comunicación en México... ¡nuevamente!

FIN
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Ya hablando en serio, obvio todo lo anterior es una broma. Esta no es una nota periodística, cuya finalidad es informar. Esto es un post de un blog olvidado, con personajes de nombres fantásticos, divertidos y carentes de apellidos, que tiene como objetivo entretener y criticar a las "notas periodísticas" hechas a la prisa e incompletas.

Felicidades a todos los participantes del Lipdub, especialmente a los organizadores y a quienes ocuparon puestos relevantes, ya que tuvieron que dedicar más tiempo. No menciono nombres, porque esto no es una nota periodística (y además ya están en los créditos), pero si quiero recalcar que la grandeza de este producto final, es gracias al trabajo en conjunto de muchas personas y no el logro individual y disperso de unas cuantas. Gracias por dejarme aportar mi pequeño granito de arena y a cambio divertirme montones. ¡Saludines a todos!