viernes, 6 de agosto de 2010

El tiempo llegó otra vez


Uno nunca se acostumbra a las despedidas, pero ésta ha sido especialmente difícil y dolorosa. No puedo dejar de expresar todo el agradecimiento que siento con todas las personas con las que conviví estos cinco meses y una semana. Nunca había llorado tanto a la hora de volver a mi México, como lo he hecho estos últimos dos días en Buenos Aires. ¿Y cómo no voy a llorar? Si encontré mi hogar en Argentina, encontré a mi familia: mis hermanos de Entis, me acostumbré a su estilo de vida: durmiendo de día, despierto toda la noche, y hasta dejé de contar los días que faltaban para regresar, porque me daba miedo que llegara el tiempo de volver…

Este post lo escribo con todo cariño, mientras sobrevuelo por Cancún, para todas las personas que conocí en mi estancia por Argentina, y que es imposible mencionar una por una (¡porque son un montón!), pero con las que sin duda me encariñé, y me las llevo en el recuerdo y el corazón a mi patria (¡y en las fotos!). Espero que ustedes también se queden con el recuerdo de este "pinche mexicano", que los quiere un "madral", y que espera regresar pronto para verlos a todos de nuevo y revivir las incontables anécdotas que me hicieron ser el "wey" más feliz.

Todos fueron muy especiales, y con cada uno tengo historias particulares, pero no me puedo ir sin agradecer a las cuatro personas con las que más conviví más tiempo:

Manolo: Wey, tú tenías que ser el primero, te escribo esto mientras te tragas la media luna más asquerosa en el avión (nada que ver con las de Dante). Aunque durante los 5 meses nos tocó un cuarto donde las tuberías sonaban de noche, donde había abejorros a pesar de que fumigaban cada mes, donde se descosían los colchones, y hasta donde había un wey encerrado en una maleta, no pude tener mejor compañero de viaje. Nunca se sabe que va a pasar cuando estamos juntos, y son increíbles la cantidad de calamidad que atravesamos y de las que después nos reímos, y que ahora seguimos recordando. Te agradezco por todas las caminatas los primeros días de Buenos Aires, por todas las noches sin dormir, por todas las idas a darles clases de fútbol a los argentinos jajaja, por el día de las pu7as jajajaja, por todos los viajes, las fiestas hasta el amanecer, los conciertos de Franz Ferdinand y Los Odio!, los chistes de Jesús, las pláticas a media madrugada, la carrilla, los consejos… Es bueno saber que te seguiré viendo, y si ya te consideraba uno de mis mejores amigos antes de este viaje, ahora te considero mi hermano. Gracias por ser una persona con un gran sentido del humor, que lo da todo por las personas a las que quiere. Voy a extrañar que me des la bendición y mi besito de buenas noches antes de dormir, y que me cobijes como tamañito jajajajaja, llegando a México no dudes que le diga "Manolo" a mi hermano Adrián, sin darme cuenta, y voy a extrañar las canciones en japonés, y sí, ¡también la del asqueroso Rocky Racoon! ¡Te quiero hermanolo (y el domingo tenemos partido, eh)!

Hermano Jonás: Weeeeeeeeey, me quedé con una duda muy grande caon: ¿Joel si les puso ayer tomates cherry a los platos? Jajajajaja Ay Jonás, tu fuiste el primero que me hizo berrear en el bar, y nomás de acordarme ya voy a chillar otra vez. Eres el mejor amigo que alguien pudiera tener: carrillero, bromista y ojete cuando se requiere, pero también servicial hasta la muerte, humilde, responsable y sobretodo noble. Estuviste al pie del cañón todo el tiempo, y nunca voy a olvidar que ayer hasta te quedaste toda la noche con nosotros (aunque yo sé que era porque querías tu cucharita antes de que me fuera jajaja). Nunca voy a olvidar el día del concierto de Placebo, que te pasó de todo, tus imitaciones de los habitantes de Entis, de las palizas que nos pusimos mutuamente en el metegol, de tu forma tan particular de comer helado después de tomar tequila y de que ahora sabes lo que se siente tener a un amigo inválido (ese día te vio Dios y dijo: "ah, con que quieres saber eh" ¡pum! apareció el ciego del Subte jajaja). A pesar de que podrías ser mi primito, yo te veo como alguien de mi edad, mi Jonas brother. Gracias por recurrir a mí cuando necesitaste algún consejo, por contarme tus inquietudes con tanta confianza, por hacerme saber que darías todo por tus mexicanos. Espero haberte ayudado y sé que nos vamos a ver pronto. Por favor, nunca dejes de decir "pinche" y "weeeeey" jajajaja ¡Te quiero weeeeeeeey! ¡Y ya no me hagas chillar ojete! Cuando llegue a México, el primer shot de tequila va a ser por ti.

Franco: Mi buen Capi, en serio no puedo creer que tú si eres más chico que yo. Siempre fuiste papá Franco para mí, porque déjame decirte algo: No existe ninguna persona que no te quiera, y que no te vea como un líder en quien se puede confiar. Gracias por el paseo por los lugares "escondidos" de Puerto Madero, por las partidas de ajedrez, los partidos de fútbol, los consejos para bajar grupos raros, las peleas en la sala de computadoras, los mejores asados, el viaje a Córdoba y todas las atenciones que tuvieron tú y tu familia con nosotros. Contigo me identifiqué mucho, porque pensamos igual en muchos aspectos, no nos gusta mucho que nos corrijan jajajaja y somos apasionados en lo que hacemos. Eres un amor de persona wey (por más joto que esto se oiga jajaja), y ayer también me hiciste llorar "pinche ojete" jajaja. Por favor nunca olvides el chiste de "¡Uuuuuuuy, no me duras nada inche Batman!", tampoco olvides que contigo me tomé el primer y el último trago de Fernet, y que lo sigo odiando. Fuiste tú quien me indujo a los malos caminos de tomar cerveza en el alemán, en lugar de comprar Aquarius en el kiosco jajaa. Recuerda que cuando seas un excéntrico millonario, exitoso director de cine, vas a ir a México en tu jet privado a mi boda (vete apurando caon, no sé si en 10 años ya vayas a tener tu jet jajajaja) Gracias por todo Capi, gracias por los consejos tácticos de fútbol, para aplicar en las fiestas, por tu amistad inquebrantable, por ser el Wookie más chingón del universo. Te quieroooooo ¡Y queeeeee, si no he chocado!

Renezuela: ¡Creíste que te había olvidado, eh! Ay Renecito, nomás escribí tu nombre y ya estoy llorando otra vez (y es en serio, si estoy llorando). Sin palabras René, contigo es con el que más tiempo pasé, a pesar de que no fuiste de los primeros que conocí. Eres la persona más loca y divertida que he conocido, y a la vez eres el amigo más noble, más agradecido y más desprendido de las cosas. Me diste todo Van den Branden. Fuiste el que más me hizo reír y también llorar. Gracias por llevarme a todos lados, por las idas a comer galletas con leche en la madrugada, por las películas que vimos, por ser el mejor cupido y avisarme siempre que Rosita me estaba buscando, por los Doritos con salsa, por Super Rollo, por todos los parcerines sin cadenas de Buenos Aires (salúdame a Sorpresa, Caja de Magia y Fiera), por las idas a jugar fútbol, por todas las fotos con estatuas y maniquíes, por el día del Bicentenario, por los helados de Dylan, por las idas a Tigre, por hablar como colombiano (¿Qué o qué?), por decirles a los niños de Burger King que existe un perro que habla, por acompañarme a pasear a la jefa, por "la hora de René", por todas tus atenciones el día de mi cumpleaños (ese día si te ganaste el cielo)… Ay René, gracias por ser siempre tú mismo, tan único, tan natural, tan loco, tan sincero, tan amable, tan buen amigo. No hubo momento que no me hicieras reír. Incluso ayer que nos estábamos despidiendo, con cada cosa que decías me hacías llorar más y reír al mismo tiempo. Eres único Renezuela, espero te hayan servido los últimos consejos que te di y que los apliques. ¡Te quiero muchísimo! ¡Tú me hiciste mi viaje! Y si, ya le llevo sus tampones a Adrián jajajajaja y nunca voy a olvidar la lección no. 1: No dejes que te metan los dedos a la boca. Nos vemos pronto Renecito, y seguimos hablando por Skype, y ya le paro de escribir, que en serio sigo llorando.

A los que no mencioné personalmente, saben que es porque no acabaría de relatar como me hicieron sentir, ni aunque escribiera una Biblia, pero en serio muchas gracias a los que conocí desde los primeros días, a los que fueron llegando después y hasta a los que llegaron tarde y me fui temprano, porque incluso a ustedes los voy a extrañar, y me siento muy contento de que alcancé a conocerlos. Ya saben todos que tienen un nuevo amigo para toda la vida, que los va a ayudar siempre que lo necesiten, y que también los va a hacer reír con sus tonterías y sus divagues.

Los quiero mucho boludos, weyes, parces, chamos, alemanes, frenchis y de todas las nacionalidades. Son todos mis hermanos y en México tienen su casa, para cuando quieran llegar. Les prometo que nos volveremos a ver.

Con todo el cariño del mundo y aún inundado en la nostalgia: Macu