domingo, 27 de abril de 2008

La emocionante historia de como los viejitos volvieron a ser jóvenes




Ok chavos, después de muchísimo tiempo de que no pudieran encontrar risas en este espacio, he regresado con una anécdota por demás conmovedora.

Resulta que ayer fue el cumpleaños de nuestro querido amigo Carlos Gil, mejor conocido como Chol, Charlie o el Guerito Caliente. Sus papás le organizaron una fiesta sorpresa, a la que asistimos la mayoría de sus amigos más allegados (Ricardo, Torres, Apa, Tobías, Raúl, Mayito, Ro-ro, Paul, Laura, Lu y su servilleta [osea yo]) y sus familiares.

Comimos unas deliciosas pastas y ensaldas, acompañadas de sus buenas cheves, y hubiéramos degustado de un rico pastel, pero a la hora de la mordida, Ricardo se encargo de sumergir la cara del cumpleañero en el betún de chocolate, sin quitarle las velas. De milagro Charlie no ardió en llamas, pero si dejó con ganas de postre a más de uno.

Charlie mostró sus primeros indicios de que la vejez lo había alcanzado al no poder apagar las velas mágicas soplándoles. Por eso fue que Ricardo le dio una ayudadita, a ver si con los cachetes si las podía apagar.

Caída la tarde, y después de que la Queen de Lakes, Santa Monsserratt I, hubiera felicitado al cumpleañero, nos dirigimos a casa de Paul. Chol se recostó en el sillón de la terraza un buen rato, para recobrar las fuerzas que sólo los jóvenes tenemos. Mientras, los demás jugamos dominó. Después fuimos a la fiesta de Mauricio Jacobo. No pregunten quien nos invitó. También arrivaron a la fiesta Alejandro, Yema y el Memín.

Tratamos de acabar con todas las frituras, el chicharrón y los tacos dorados de la fiesta, y después de mucho tratar y tratar, lo logramos. Sintiéndonos felices por el logro de nuestro cometido, se nos ocurrió que tal vez también sobraban muchas cheves, y sería una lástima tener que guardarlas para otra ocasión.

A Ricardo, al Apache y a Tobías también se les ocurrió que si una botella de vodka estaba sola en una mesa, lo más probable sería que no tuviera dueño. Ricardo me aconsejó que pidiera un poco de refresco a los de la mesa vecina y se lo llevara todo. ¡Como en los viejos tiempos!

Pero, como ya somos todos unos jóvenes universitarios maduros, a los roba-botellas-solas-abandonadas-en-una-mesa les remordió el Pepe Grillo (osea la conciencia), y decidieron reponer todo el vodka robado, compartiendo una botella de tequila "Arenita", y sin cobrarles a los originales dueños de la botella abandonada, un sólo peso. ¡Que espléndidos muchachos!

Y así es como termina la emocionante historia de como los viejitos volvieron a ser jóvenes, y volvieron a recordar sus costumbres preparatorianas, de llegar a fiestas sin invitación y consumir alcoholes ajenos sin el menor remordimiento.

Saludos a todos los que estuvieron ayer en la pachanga, y muy especialmente al Chol, que se une al clan de los viejitos que dejan de ser "diseis", pa' convertirse en "veintis".

PD: Que dice Ricardo que ya se va a sentar en la cabeza, o que ya va a sentar cabeza, algo así. La verdad no le entendí muy bien. Espero que cumpla con su prpósito, cualquiera que este haya sido.

PD 2: A petición de Alejandro, después publicaré una lista con el historial de Ricardo, y con el conteo de cuántos días lleva sin andar de "coqueto".

PD 3: Fui con la Maye al concierto de los Smashing Pumpkins, y por eso les pongo el video de 1979. Billy, God bless you!

PD 4: Ya voy a dejar de escribir, porque ya estoy poniendo cosas que no vienen al tema. Eso me pasa por durar tanto sin escribir.

domingo, 6 de abril de 2008

Nada te puede quitar lo que ya viviste


Wey, que pinche perra injusta es la vida.

A veces no sé si en serio todo lo que ha pasado llegará a valer la pena, incluso si todos llegáramos a ser felices y a vivir nuestra vida como él vivió la suya. Para todo hay un límite, y ese límite; concordarás conmigo, ya se pasó desde hace mucho.

Hoy lloré. Lloré como hacía mucho no lloraba. Lloré de tristeza, lloré de enojo, lloré de impotencia. ¿Por qué tiene que sufrir así? ¿Por qué no puede descansar?

Sé que se puede aprender mucho de esto, y creo que es lo menos que podríamos hacer. El verlo hoy así, sin poder abrir bien los ojos, respirando con mucha dificultad, y más delgado que nunca; esquelético, me hizo querer gritarle que no importaba. Hacerle entender de cualquier forma que él ya había sido feliz, y que nada le podía quitar eso que ya había tenido. Que nada, jamás, le iba a arrancar eso que ya había sido y fue dutrante toda su vida: un modelo a seguir.

Ya nada puede evitar que nosotros lo recordemos y lo queramos por siempre. Nada va a evitar que queramos ser como él, y nada va a impedir que nosotros sigamos acompañándolo, hasta el día que la vida deje de ser la perra injusta que ha sido.

Doy gracias todos los días por la familia que tenemos, wey. Porque siempre estamos unidos y todos nos apreciamos. Doy gracias de que la lista de adjetivos positivos para calificar a mi abuelo es interminable. Doy gracias de que soy honesto, alegre, cariñoso y sencillo como él. Doy gracias de que sé que yo podría ser más trabajador y más humilde, casi hasta alcanzar la perseverancia y la humildad de mi abuelo.
Doy gracias también, porque conozco a la persona más fuerte del mundo: mi abuela.
Por último, doy gracias porque gracias a estas dos maravillosas personas, tuve la infancia más feliz que alguien pueda tener, y aprendí las bases para seguir siendo feliz durante el resto de mi vida.

Que feo que la vida tenga que ser una pinche perra injusta, para que nosotros nos demos cuenta de esto. Que bello saber que nuestros problemas son puras tonterías, que se pueden resolver.

Que magnífico que tengamos a los mejores abuelos del mundo, y que les podamos decir: "Aqui estoy, siempre al pendiente. Los admiro mucho, y los quiero más..."

Son lo mejor abuelos, fueron los más felices... y nada ni nadie les puede arrebatar eso.