viernes, 6 de agosto de 2010

El tiempo llegó otra vez


Uno nunca se acostumbra a las despedidas, pero ésta ha sido especialmente difícil y dolorosa. No puedo dejar de expresar todo el agradecimiento que siento con todas las personas con las que conviví estos cinco meses y una semana. Nunca había llorado tanto a la hora de volver a mi México, como lo he hecho estos últimos dos días en Buenos Aires. ¿Y cómo no voy a llorar? Si encontré mi hogar en Argentina, encontré a mi familia: mis hermanos de Entis, me acostumbré a su estilo de vida: durmiendo de día, despierto toda la noche, y hasta dejé de contar los días que faltaban para regresar, porque me daba miedo que llegara el tiempo de volver…

Este post lo escribo con todo cariño, mientras sobrevuelo por Cancún, para todas las personas que conocí en mi estancia por Argentina, y que es imposible mencionar una por una (¡porque son un montón!), pero con las que sin duda me encariñé, y me las llevo en el recuerdo y el corazón a mi patria (¡y en las fotos!). Espero que ustedes también se queden con el recuerdo de este "pinche mexicano", que los quiere un "madral", y que espera regresar pronto para verlos a todos de nuevo y revivir las incontables anécdotas que me hicieron ser el "wey" más feliz.

Todos fueron muy especiales, y con cada uno tengo historias particulares, pero no me puedo ir sin agradecer a las cuatro personas con las que más conviví más tiempo:

Manolo: Wey, tú tenías que ser el primero, te escribo esto mientras te tragas la media luna más asquerosa en el avión (nada que ver con las de Dante). Aunque durante los 5 meses nos tocó un cuarto donde las tuberías sonaban de noche, donde había abejorros a pesar de que fumigaban cada mes, donde se descosían los colchones, y hasta donde había un wey encerrado en una maleta, no pude tener mejor compañero de viaje. Nunca se sabe que va a pasar cuando estamos juntos, y son increíbles la cantidad de calamidad que atravesamos y de las que después nos reímos, y que ahora seguimos recordando. Te agradezco por todas las caminatas los primeros días de Buenos Aires, por todas las noches sin dormir, por todas las idas a darles clases de fútbol a los argentinos jajaja, por el día de las pu7as jajajaja, por todos los viajes, las fiestas hasta el amanecer, los conciertos de Franz Ferdinand y Los Odio!, los chistes de Jesús, las pláticas a media madrugada, la carrilla, los consejos… Es bueno saber que te seguiré viendo, y si ya te consideraba uno de mis mejores amigos antes de este viaje, ahora te considero mi hermano. Gracias por ser una persona con un gran sentido del humor, que lo da todo por las personas a las que quiere. Voy a extrañar que me des la bendición y mi besito de buenas noches antes de dormir, y que me cobijes como tamañito jajajajaja, llegando a México no dudes que le diga "Manolo" a mi hermano Adrián, sin darme cuenta, y voy a extrañar las canciones en japonés, y sí, ¡también la del asqueroso Rocky Racoon! ¡Te quiero hermanolo (y el domingo tenemos partido, eh)!

Hermano Jonás: Weeeeeeeeey, me quedé con una duda muy grande caon: ¿Joel si les puso ayer tomates cherry a los platos? Jajajajaja Ay Jonás, tu fuiste el primero que me hizo berrear en el bar, y nomás de acordarme ya voy a chillar otra vez. Eres el mejor amigo que alguien pudiera tener: carrillero, bromista y ojete cuando se requiere, pero también servicial hasta la muerte, humilde, responsable y sobretodo noble. Estuviste al pie del cañón todo el tiempo, y nunca voy a olvidar que ayer hasta te quedaste toda la noche con nosotros (aunque yo sé que era porque querías tu cucharita antes de que me fuera jajaja). Nunca voy a olvidar el día del concierto de Placebo, que te pasó de todo, tus imitaciones de los habitantes de Entis, de las palizas que nos pusimos mutuamente en el metegol, de tu forma tan particular de comer helado después de tomar tequila y de que ahora sabes lo que se siente tener a un amigo inválido (ese día te vio Dios y dijo: "ah, con que quieres saber eh" ¡pum! apareció el ciego del Subte jajaja). A pesar de que podrías ser mi primito, yo te veo como alguien de mi edad, mi Jonas brother. Gracias por recurrir a mí cuando necesitaste algún consejo, por contarme tus inquietudes con tanta confianza, por hacerme saber que darías todo por tus mexicanos. Espero haberte ayudado y sé que nos vamos a ver pronto. Por favor, nunca dejes de decir "pinche" y "weeeeey" jajajaja ¡Te quiero weeeeeeeey! ¡Y ya no me hagas chillar ojete! Cuando llegue a México, el primer shot de tequila va a ser por ti.

Franco: Mi buen Capi, en serio no puedo creer que tú si eres más chico que yo. Siempre fuiste papá Franco para mí, porque déjame decirte algo: No existe ninguna persona que no te quiera, y que no te vea como un líder en quien se puede confiar. Gracias por el paseo por los lugares "escondidos" de Puerto Madero, por las partidas de ajedrez, los partidos de fútbol, los consejos para bajar grupos raros, las peleas en la sala de computadoras, los mejores asados, el viaje a Córdoba y todas las atenciones que tuvieron tú y tu familia con nosotros. Contigo me identifiqué mucho, porque pensamos igual en muchos aspectos, no nos gusta mucho que nos corrijan jajajaja y somos apasionados en lo que hacemos. Eres un amor de persona wey (por más joto que esto se oiga jajaja), y ayer también me hiciste llorar "pinche ojete" jajaja. Por favor nunca olvides el chiste de "¡Uuuuuuuy, no me duras nada inche Batman!", tampoco olvides que contigo me tomé el primer y el último trago de Fernet, y que lo sigo odiando. Fuiste tú quien me indujo a los malos caminos de tomar cerveza en el alemán, en lugar de comprar Aquarius en el kiosco jajaa. Recuerda que cuando seas un excéntrico millonario, exitoso director de cine, vas a ir a México en tu jet privado a mi boda (vete apurando caon, no sé si en 10 años ya vayas a tener tu jet jajajaja) Gracias por todo Capi, gracias por los consejos tácticos de fútbol, para aplicar en las fiestas, por tu amistad inquebrantable, por ser el Wookie más chingón del universo. Te quieroooooo ¡Y queeeeee, si no he chocado!

Renezuela: ¡Creíste que te había olvidado, eh! Ay Renecito, nomás escribí tu nombre y ya estoy llorando otra vez (y es en serio, si estoy llorando). Sin palabras René, contigo es con el que más tiempo pasé, a pesar de que no fuiste de los primeros que conocí. Eres la persona más loca y divertida que he conocido, y a la vez eres el amigo más noble, más agradecido y más desprendido de las cosas. Me diste todo Van den Branden. Fuiste el que más me hizo reír y también llorar. Gracias por llevarme a todos lados, por las idas a comer galletas con leche en la madrugada, por las películas que vimos, por ser el mejor cupido y avisarme siempre que Rosita me estaba buscando, por los Doritos con salsa, por Super Rollo, por todos los parcerines sin cadenas de Buenos Aires (salúdame a Sorpresa, Caja de Magia y Fiera), por las idas a jugar fútbol, por todas las fotos con estatuas y maniquíes, por el día del Bicentenario, por los helados de Dylan, por las idas a Tigre, por hablar como colombiano (¿Qué o qué?), por decirles a los niños de Burger King que existe un perro que habla, por acompañarme a pasear a la jefa, por "la hora de René", por todas tus atenciones el día de mi cumpleaños (ese día si te ganaste el cielo)… Ay René, gracias por ser siempre tú mismo, tan único, tan natural, tan loco, tan sincero, tan amable, tan buen amigo. No hubo momento que no me hicieras reír. Incluso ayer que nos estábamos despidiendo, con cada cosa que decías me hacías llorar más y reír al mismo tiempo. Eres único Renezuela, espero te hayan servido los últimos consejos que te di y que los apliques. ¡Te quiero muchísimo! ¡Tú me hiciste mi viaje! Y si, ya le llevo sus tampones a Adrián jajajajaja y nunca voy a olvidar la lección no. 1: No dejes que te metan los dedos a la boca. Nos vemos pronto Renecito, y seguimos hablando por Skype, y ya le paro de escribir, que en serio sigo llorando.

A los que no mencioné personalmente, saben que es porque no acabaría de relatar como me hicieron sentir, ni aunque escribiera una Biblia, pero en serio muchas gracias a los que conocí desde los primeros días, a los que fueron llegando después y hasta a los que llegaron tarde y me fui temprano, porque incluso a ustedes los voy a extrañar, y me siento muy contento de que alcancé a conocerlos. Ya saben todos que tienen un nuevo amigo para toda la vida, que los va a ayudar siempre que lo necesiten, y que también los va a hacer reír con sus tonterías y sus divagues.

Los quiero mucho boludos, weyes, parces, chamos, alemanes, frenchis y de todas las nacionalidades. Son todos mis hermanos y en México tienen su casa, para cuando quieran llegar. Les prometo que nos volveremos a ver.

Con todo el cariño del mundo y aún inundado en la nostalgia: Macu

viernes, 7 de mayo de 2010

Los millonarios que no tienen ni dos pesos










Chavos, tenía rato sin escribir, pero es porque había estado un poquillo ocupado: se acercan los exámenes, tuve que tramitar mi visa de estudiante y además esta semana fue muy productiva.

El viernes pasado fui al Monumental a ver el partido de River contra Vélez. El partido fue bueno, a pesar de que River no vive su mejor momento. El estadio es majestuoso, con su graderío imponente que puede albergar hasta 80 mil aficionados, pero lo más impresionante de todo es la cantidad de gente que cantó durante los 90 minutos. Manolo y yo fuimos acompañados de Johny (Adolfo, pero le decimos Johny porque está igualito a Jonathan), y nos llevó a la zona popular, donde está la mera barra brava (Los Borrachos del Tablón). Es increíble como hay personas que no ven absolutamente nada en todo el partido, por estar volteados a las tribunas, cantando y animando a los demás hinchas. Al final el partido terminó 2-1 a favor de los locales.

El domingo llegó mi tío Perico a Buenos Aires, porque tenía una cacería en Río Negro, por lo que al día siguiente salía temprano. Ese día sólo fuimos a cenar unas empanadas. Mi tío me hizo el favor de traerme mi compu nueva (desde donde les escribo un post por primera vez), además de dos salsas Valentinas, para poder comer papas de verdad.
A los pocos días mi tío regresó a Buenos Aires con sus trofeos, contento de haber logrado su cometido, a pesar de que se tuvo que quedar un día más de lo planeado, porque los condenados jabalíes no salían.

Para seguir con la semana futbolera, el martes fuimos a ver a las Chivas contra el Vélez, en el partido de vuelta de los octavos de final de la Libertadores. Ahí nos encontrábamos Manolo, Tito (un amigo de Guadalajara que también está de intercambio), mi tío Perico y yo. La experiencia fue divertidísima, porque compramos boletos para estar con la porra visitante, entonces encontramos a gente de todo México, con una tribuna para nosotros solos, acordonados como con 30 policías. Las Chivas ya tenían una ventaja de 3-0, pero contaban con 5 titulares menos, porque estaban en la selección y además su segundo portero estaba lesionado, entonces el portero titular fue super Liborio.

Como el Vélez estaba festejando su centenario, tronaron más cohetes que en la inauguración de la feria de León. Las tribunas, que tampoco dejaron de cantar los 90 minutos, se llenaron de banderas y de humo color azul y blanco (los colores de Vélez). Fueron cerca de 5 minutos que no cesaron los fuegos artificiales. Antes de comenzar el partido no se alcanzaba a ver de las tribunas al campo.

El partido comenzó y la propuesta de las Chivas era clara: Defenderse y consumir el tiempo. No pasaron ni tres minutos, cuando el Liborio se tragó el primer gol. El panorama se ponía feo, porque la multitud enloqueció y animó con más intensidad. Transcurrió el partido y Liborio sacó todo. Incluso paró un cañonazo con la cara y soportó una plancha que le cometieron y que el árbitro ni vio. Los mexicanos no dejamos de gritar en cada intervención del guardameta: "Liborio, Liborio". Al igual que el ya clásico: "Suuuuuuuusto", cada vez que sacaba el portero de Vélez. "Que no nos vean a la salida porque nos matan" -me decía mi tío que traía puesta una chamarra con dos banderitas de México.

Faltando 15 minutos para que se acabara el partido, nos indicaron que mejor abandonáramos el inmueble, por si las dudas. Tomamos el primer taxi y continuamos oyendo el partido por la radio. Tito ya iba festejando el triunfo de sus Chivas, cuando escuchamos que el Vélez anota el segundo tanto. Estaban a un gol de empatar el global y forzar a la tanda de penales, y todavía quedaban 4 largos minutos de reposición. Fue el trayecto de taxi más lento que Tito ha tomado, pero finalmente, las Chivas lograron el pase.

Llegamos al centro de Buenos Aires a cenar, Tito se despidió y Manolo y yo entramos con mi tío a un restaurante de carnes delicioso, que se llama "La Estancia". Pedimos chivo y lechón, acompañados de buen vino tinto y una Quilmes (porque no te venden cerveza cerca del estadio cuatro horas antes de un partido ni una hora después. ¡Mucho menos adentro!).

-He cenado con muchas personas diferentes en este restaurant -nos comentó mi tío-Aquí cené la última vez que llevé a tu abuelo de casería, hace 13 años.

-Yo quise mucho a tu abuelo Ricardo -me dijo mi tío- y que fea enfermedad le tocó vivir, que ya no podía ni hablar, ni moverse, pero se daba cuenta de todo. Me acuerdo de tu abuela Bertha, que le decía: "Ricardo, mira quien vino a verte, es Perico". Y que tu abuelo se me quedaba viendo fijo y de repente nada más se le escurría una lágrima. ¡Se me partía el alma!
Por eso ahorita hago todo lo que me gusta y me voy de cacería cada que puedo, porque ya después que esté más viejito quien sabe qué pase...

Durante la cena, también nos contó la historia de Aristóteles Onassis, uno de los magnates multimillonarios más grandes de los 70's. Dicen las fuentes fiables (no las malas lenguas), que ya en sus últimos momentos de vida, Aristóteles tomó al médico que lo trataba y le dijo que le daba TODA su fortuna, si lo hacía vivir un día más. El doctor le respondió que no había manera, ni todo el dinero del mundo lo haría vivir más.

-¿Saben lo que daría yo por tener 22 años otra vez? -nos preguntó mi tío- No soy ningún Aristóteles Onassis, pero daría todo lo que tengo porque pudiera regresar a su edad. ¡Ustedes son ricos y no se dan cuenta! Aprovechen mucho la edad que tienen, porque cualquiera cambiaría todo por ser joven otra vez. Estudien, conozcan, aprendan, viajen, disfruten cada día...

Mi tío se quedó un par de días más en Buenos Aires, y el día que se fue todavía me invitó a comer otra vez a "Los Chilenos", el mejor restaurat de mariscos que he probado acá y la segunda mejor comida, después de la cena en La Estancia. Acabando de comer, lo acompañé a su hotel a que recogiera sus maletas, y ahí nos despedimos. Le agradecí mucho por traerme mi computadora y mis salsas, por las salidas a comer y por los días tan gratos que pasé en su estadía por la Argentina.

-Nunca se nos va a olvidar sobrino- me respondió sonriente, como siempre está.

¿Y cómo se me va a olvidar? Si todavía mi tío, al ver mi muñeca sin reloj, se quitó el suyo y me lo regaló. No se lo quise aceptar, pero él insistió. Espero que no haya sido porque llegué tarde por él un día que estaban parados los Subtes jajaja.

Un saludo muy grande y afectuoso para mi tío Perico y para todos los millonarios que no tienen ni dos pesos.

sábado, 17 de abril de 2010

Las cosas que no se pueden creer


El otro día venía caminando de regreso de la escuela, sumido en mis pensamientos, asociando cosas que habían ocurrido, y al final llegué a una teoría (creo que tengo que dejar de jugar tanto Sudoku): ¿Será que todo lo que hace una persona se puede comprobar matemáticamente? Es decir, cuando una persona recibe un estímulo externo, hay una gama de opciones con las que esa persona puede reaccionar. Cada opción tiene cierto grado de probabilidad, mayor o menor, pero finalmente sólo reacciona de una forma en ese instante. Esa probabilidad escogida ¿podría ser calculable?

Si todo lo que ha vivido esa persona, todas sus neuronas y sus genes, el estado de ánimo en el que se encuentra, todas las reacciones que ha tenido frente al mismo estímulo, y el mismo estímulo exterior que recibe, pudieran convertirse en números para formar una ecuación, ¿darían como resultado la reacción? Si se hiciera esa operación correctamente, y después se aplicara el estímulo, ¿la persona reaccionaría tal como lo dictó el resultado?

Voy a tratar de ser más claro, usando el ejemplo que ocurrió y que me hizo pensar en esto (si de plano ya tengo que dejar el Sudoku, me avisan).

En la residencia tengo un compañero al que le decimos Jonás (porque se parece a Nick Jonas), una compañera que se llama Gilda, que es muy amiga de Jonás, otro que se llama Carlos, la novia de Carlos que se llama Selva, y un compañero venezolano que se llama René y está completamente chiflado. Un día a la hora de la cena, Jonás formuló una pregunta (no recuerdo cuál era). Lo que obtuvo por respuesta fue un contundente:

-¿Y eso a ti qué te importa? -de parte de René, quien acto seguido se levantó para ir al mostrador de la cocina por su cena.

René y Jonás son amigos y no estaban peleados ni nada en absoluto. Mientras René no estaba, Carlos y Selva sacaron sus conclusiones del suceso recién ocurrido:

-De seguro a René le gusta Gilda y como está celoso, porque Jonás se la pasa con ella, le respondió así.

Yo puse cara de Whaaaaat?, René regresó con su plato y Carlos y Selva seguían cuchicheando. René que alcanzó a escuchar algo me dijo:

-Así son estos dos, siempre sacando sus teorías.

Mientras tanto, yo pensaba: "René respondió eso porque le nació decirlo. Se le ocurrió y no lo pensó, sólo lo dijo y ya. René está loco (pero ah como me hace reír y como me cae bien)."

Ahora regresado a mi teoría. Entonces con las personas "normales" ¿es más fácil predecir lo que harían? A las personas como René, que hacen cosas porque sí, ¿se les puede convertir en ecuaciones?

¿Por qué me dijo que vaciara choco milk en polvo por la mesa, después se agachó a la altura de ésta, abrió la boca y me dijo que le soplara todo el chocolate, que se lo iba a comer? ¿Por qué cuando soplé el chocolate de verdad movió la cabeza y la boca como si se lo pudiera tragar todo, cuando todos, incluido él, sabíamos que le iba a entrar más a los ojos y a la chamarra que a la boca?

¿Por qué le mandó una carta de amenaza a Gilda por abajo de su puerta, a las tres de la mañana, donde le advertía que debía bajar con su "arma de plumas" en la mañana, porque se iban a dar un agarrón de almohadazos en la cocina?

¿Por qué cuando entró ayer a la residencia, mientras hablábamos de él y comenzamos a aplaudir, gritó: "¡Vaya! ¡Hasta que al fin aplauden!"?

¿Por qué tiró las llaves de Noelia (una compañera de Tucumán) al fuego ayer en la noche y las pudo sacar hasta que ya estaban derretidas?

¿Qué posibilidades había de que él hiciera todo esto? ¿Había una ecuación prediseñada, donde ya estaba escrito que todo eso iba a pasar?

Obviamente no sé la respuesta, gracias a Dios no soy ingeniero. Sólo sé que si mi vida está (o estuviera) regida por números y ecuaciones, a mi me gustaría ser una de esas operaciones con millones de probabilidades, y que al final, la opción más improbable, la que ni siquiera se tomó en cuenta, sea el resultado. Me gustaría ser impredecible, hacer las cosas porque sí, no ser para nada calculable.

Creo que ese tipo de cuestiones son las que le dan sabor a la vida. Las que nos permiten reír a carcajadas en el piso, las que nunca imaginamos posibles. Las que no se pueden creer.

¡Ya me voy a jugar Sudoku! Saludos a todos mis amigos de Entis que me hacen la vida impredecible, a todos los que no me entendieron ni un carajo, y a mis mexicanos, que vaya que los extraño.

PD: A todos los que les mandé el link, era para que leyeran el post de Córdoba, esto se me ocurrió y lo escribí, pero no estaba nada planeado (¡Yeah, ya soy rete impredecible! ¡Yupiiiii!). Lean el de Córdoba también. ¡Saludos!

domingo, 11 de abril de 2010

Odisea en Córdoba




Chavos, el sábado fue el concierto de Placebo, mi segundo concierto en Buenos Aires y la cuarta vez que veo a los británicos bisexuales. Como siempre, estuvo excelente el recital, pero en este post no hablaré sobre eso. Hablaré sobre el viaje a Córdoba que hicimos la semana pasada, y del cual no había tenido tiempo de escribir.

Todo comenzó el jueves pasado, que salimos de la estación de Retiro en Buenos Aires, casi a la media noche, para llegar a Córdoba. El camino fue largo (11 horas) y un poco tedioso, aunque dormimos la mayor parte del tiempo.

Llegamos cerca de las 11 de la mañana del viernes. Se suponía que nuestro amigo Franco, con quien nos íbamos a hospedar, nos iba a recoger puntual ahí. Al ver que Franco no llegaba, y al no tener su número, Manolo decidió mandarle un mensaje a Eloy (otro compañero de la residencia que ya estaba en Córdoba con Franco). Como Eloyo no le respondió el mensaje, decidió marcarle... ¡28 veces! Y nomás Nancy, diría Tobías.

Después de tres horas sentados en una banca, esperando, y de que nuestra amiga Noel, de Villa Allende (a una hora de Córdoba) hiciera intentos de conseguir el teléfono de Franco, (porque el inteligente de Eloyito no lo mandó el día anterior que se lo pedimos), por fin marcó Franco preocupado.

-¡Chicos! ¿Dónde están?

-¡Che Franco! -respondió Manolo en un tono argentino que ya le sale natural- ¿Dónde estás wey? (bueno, eso ya no fue tan argentino) ¡Llevamos 3 horas en la central!

-Perdón chicos, no se desesperen, Eloyón está fuera de combate y no escuchó su celular. Voy a dejar tropas en el camino (Eloyazo) ya voy para allá.

Franco llegó 15 minutos Wookies después, que es el equivalente a media hora terrícola. Él pagó el taxi de camino a su casa, y en cuanto llegamos nos dio jugo de naranja y unos ravioles deliciosos. Además sacó un par de colchones para que nos durmiéramos un rato. El negligente de Eloyín seguía derrotado, y cuando abrió los ojos y nos vio, se rió y preguntó a qué hora habíamos llegado. Vio sus 28 llamadas perdidas y se rió más. "¡Vete mucho a la tiznada!" -pensamos Manolo y yo, sin saber que después las pagaría todas.

Después de dormir como 5 horas, nos dirigimos a Patio Olmos, una plaza de Córdoba. Franco nos dio un recorrido a Manolo y a mí por el centro, mostrándonos la catedral y la Plaza Principal. Después, ya más entrada la noche, fuimos a recoger a las francesas Clementine y Carol, y a la brasileña Luiza (otras chavas de la residencia), al hostel donde se estaban quedando.

De ahí nos fuimos todos a un bar tipo reggae, a tomar una cervecita y a cotorrear a gusto. Caminamos kilómetros de regreso, para acompañar a las chicas a su hostel, y después a casa de Franco. Manolo y yo nos dormimos a las 5 de la mañana, en los colchones que Franco había sacado previamente y Eloyuelo en un sofá que estaba al lado. Bueno, en realidad Eloyote no durmió y a las 10 de la mañana nos estaba fregando a mí y a Manolo con el celular, poniéndolo en nuestras orejas y haciendo que sonara.

Manolo le advirtió:

-Mira Eloy, no te voy a decir nada, pero te las estoy contando.

Eloyo hizo caso omiso y siguió jeringando, hasta que cayó dormido a las 11 de la mañana. Manolo y yo nos despertamos a las 12, y al ver muerto a Eloyito en el sofá, vislumbramos como saborearíamos la venganza. Manolo dobló una sábana, hasta dejar un rectángulo pequeñito y ¡tómala! que se la estrella a Eloyón en la cara... 2 veces.

Elayazo se quejó muy molesto y Manolo sólo le respondió sereno: -Va una.

Ese día nos fuimos a Parque Ziquiman (creo que así se escribe), un pueblo a una hora de Córdoba, donde comimos nuestro primer asado argentino. La carne de verdad estuvo exquisita y comimos como verdaderos reyes. En la comida estuvimos todos, incluyendo a las francesas y la brasileña, además del tío de Franco, su mamá y el novio de su mamá.

-Eloy ¿qué te sirvo? ¿chorizo? ¿morcilla? -preguntó Javier, el tío de Franco.

-No, nada, no como carne -contestó Eloyuelo.

-Ah bueno, ¿entonces te doy una cerveza? -insistió Javier.

-No gracias, tampoco tomo -se resignó Eloyón.

-¿No comes carne y no tomas? ¿Entonces qué haces aquí? Esto es un asado, ¡estás jodido! -le dijo Javier, en tono bromista, pero emitiendo palabras llenas de verdad.

A los pocos minutos llegó Javier con la canasta de frutas y se la puso enfrente a Eloyote:

-Aquí está tu plato Eloy, o si quieres ahí hay paja afuera.

Manolo y yo no podíamos contener la risa, con la plena certeza de que el karma existe. Pobre Eloyín.

Después de comer fuimos a caminar y a montar en caballo hasta un río, en un paisaje y un clima que me recordaban un poco la Sierra de Lobos. Ese día regresamos en la noche, pasando por Carlos Paz, un pueblo muy bonito que tiene el lago San Roque atravesándolo.

Ya en Córdoba íbamos en busca de cospeles (monedas para el camión). Nos paramos en un kiosco y no había, y el último trolebus estaba por pasar. Franco, practicando su mexicano, exclamó: -¡Me lleva la ch!n6ada!

Manolo y yo nos reímos por la imitación del acento, y le indicamos que efectivamente, este era uno de esos casos en que se puede usar la expresión. Después pasaron unas chavas, y Franco que ya está listo para sacar su pasaporte de México, dijo: Hoy me voy a ch!n6ar a una vieja.

Eloyón, al ver que Manolo y yo nos reíamos de las expresiones de Franco, le quiso copiar y exclamó: ¡Hoy me voy a madrear a una vieja!
Nos quedamos los 3 en silencio, pensando si de verdad había querido decir eso, hasta que Manolo nos disipó las dudas:

-Oye Eloy, ¿te vas a agarrar a golpes a una chava?

-No

-¡Pues eso dijsite wey! -le dijo Manolo mientras todos nos carcajeábamos.

-Tranquilo Eloy, no hace falta tanta violencia -le comenté.

Llegamos en la noche a casa de Franco y nos quedamos a ver películas. El día siguiente comimos en casa del papá de Franco. Ahí estaban todas las tías, la abuelita y todos los familiares. Nos preguntaron nuestros nombres y nuestra procedencia, y después les preguntaron a las chicas.

-¿Cómo se llaman?

-Carol.

-Clementine.

-Luiza.

-¿Cómo? ¿Wilson? -preguntó la tía.

-No, Luiza.

Pasaron unos cuantos segundos de silencio, mientras Franco, Manolo y yo nos veíamos. Hasta que Franco exclamó: Si podría ser Wilson (el amigo de Tom Hanks en la película de Naúfrago). Todos nos reímos, incluida Wilson, digo Luiza, y el apodo se le quedó.
Después de comer pollo y pasta como verdaderos muertos de hambre, sacaron los postres: Pastel de chocolate, budín de pan y helado. Ya cuando íbamos por el tercer plato de postre, el papá de Franco les preguntó a las chicas:

-¿Más postre Carol? ¿Clementine? ¿Wilson?

Todos nos reímos a carcajadas.

De ahí Manolo y yo fuimos a Villa Allende a visitar a Noel. Nos paseó por la plaza, nos enseñó una iglesia del pequeño pueblo, y nos invitó a comer pizza hecha por su mamá y a tomar mate a su casa. Estuvimos cerca de 3 horas charlando muy a gusto con Noel, que ya planea visitarnos de nuevo en Buenos Aires. Nos despedimos de ella, esperando poder verla otra vez pronto, y regresamos a casa de Franco, para una noche de poker. Wilson ganó al final y yo me dormí tranquilo de saber que Rosita seguramente estaba en su casa (fui el primero en perder, no sin antes ganar con una mano de un 2 y un 3 de diamantes).

El último día ya sólo estábamos Manolo y yo (y Franco, obviamente), y fuimos a cenar "lomitos" con los papás de Franco, Javier y la abuelita de Franco. Los lomitos eran como una torta de carne, con muchos ingredientes y una mayonesa preparada, que también estaba delicioso. Creo que aumenté 3 kilos en este viaje.

En la cena le pregunté muy serio a Franco que si ya les había dicho a sus papás que era gay. Su papá se le quedó viendo atónito, y Franco atacado de risa comenzó a hacer bromas al respecto. El papá continuó con las bromas, pero advirtiéndonos: -por favor antes de que se vayan díganme que no es cierto, para poder dormir tranquilo.

Nuestro camión a Buenos Aires salía a las 6 de la mañana. Nos levantamos a las 5:45 asustados y el papá nos llevó a toda prisa a la central. Llegamos raspando y ya ni nos pudimos despedir bien. Entonces Manolo le mandó un mensajito al papá de Franco: "Gracias por todas las atenciones, nos vamos muy contentos y con ganas de volver. Y duerma tranquilo, no es cierto, Franco sí es un varón".

Muchas gracias a Franco, a Noel y sus familias por todas las atenciones, por darnos una estancia tan cómoda y por hacer de nuestro primer viaje por el interior de Argentina, una experiencia inolvidable. Esperamos que pronto Franco pueda ir a México para dejarlo 3 horas en el aeropuerto y después tratarlo como un rey.

jueves, 8 de abril de 2010

En Puerto Madero



Las cosas han sido muy buenas por acá. Increíbles. Pero la verdad es que te extraño horrores Villaseñor. Me haces mucha falta. Llego a mi cuarto en la noche, abrazo mi almohada, pienso que eres tú. Rezo por ti, para que estés bien. Rezo para soñar contigo, para soñar que estás aquí.

Veo nuestras fotos, huelo tu perfume, me pongo la chamarra que me diste, para sentir que estás aquí. Tacho los días en mi calendario, leo tus cartas, escucho las canciones que te dediqué, para pensar que estás aquí.

Pero ¿sabes algo? No es lo mismo, no estás aquí. Por más que sueñe, sienta y piense, no puedo tomar tu mano, no puedo abrazarte, ni puedo besarte. ¡No es lo mismo! ¡No estás aquí!

A pesar de eso, a pesar de que no estás aquí (y de que no es lo mismo), te siento muy presente todo el tiempo. Cada cosa nueva que veo, cada persona que conozco, cada situación a la que me enfrento, es una razón para recordarte. Es una razón para pensar que te hubiera encantado estar ahí. Una razón para asegurarme de que conozcas a mis nuevos amigos, porque les encantaría conocer a la persona de la que hablo todo el tiempo. Es una razón para soñar que algún día te voy a llevar a pasear por el mundo y sus rincones.

Hay días que pienso tanto en ti, y que te extraño tanto, que mis actividades cotidianas no bastan para distraerme y no darme cuenta de que no estás aquí.
Esos días salgo a correr. Sé que no voy a dejar de pensar en ti. Sé que incluso voy a pensar más en ti, pero no me importa. Voy a terminar tan cansado que mi cerebro pensará que me fui hasta Guadalajara y te vi de verdad.

Me pongo mis tenis viejos, porque los nuevos me sacaron ampollas (dato cultural), y me dirijo a Puerto Madero. Ahí he visto a miles de parejas abrazadas, mientras observan el agua calmada. Besándose con un atardecer de fondo. Caminando de la mano, mientras la Luna llena las espía.

En Puerto Madero la gente está sonriendo. Los turistas toman fotos, los niños andan en patines, los señores pasean a sus perros. En Puerto Madero es donde quisiera estar contigo, para que veas lo que yo veo. Para abrazarte, besarte y recorrer el puente Mujeres sosteniendo tu mano.

En Puerto Madero es donde recuerdo los momentos que he pasado contigo y sonrió mientras corro. En Puerto Madero es donde las cosas dejan de ser normales, porque siento que estás a mi lado, cuando en realidad ocho mil kilómetros nos separan.

Es en Puerto Madero, donde estaremos un 26 de octubre, para que veas que no exagero, para que sigas enamorada de mí. Tal vez en Puerto Madero no están las construcciones más impresionantes, ni el agua más cristalina, ni los barcos más grandes. Pero en su conjunto, Puerto Madero es el rincón del mundo, que más se acerca a persuadirme de que estar ahí, pensando en ti, es casi lo mismo, que estar contigo.

Te extraño mi amor.

Espero que todos tengan su "Puerto Madero" a donde acudir, cuando esa persona especial les hace falta, para que engañe a su cerebro por un instante y les haga pensar que están juntos. Saludos a todos, voy a "correr", pero esta vez sin ropa deportiva y con cámara en mano.

viernes, 19 de marzo de 2010

Como comer Doritos en Argentina

Paso 1: Comprar Doritos en la tienda del chino de enfrete.





Paso 2: Abrir la salsa Maga que te trajiste desde León.





Paso 3: Ponerle salsa a los Doritos de tu amigo que descubrió que había Doritos en la tienda del chino.





Paso 4: Ponerle salsa a tus Doritos con cuidado.





Paso 5: ¡Meeeeeergas! ¡No mam3s!





Paso 6: ¡Pues ya que fregaos! ¡A comer Doritos!




Recomendaciones: No haga esto sobre su cama y menos si está prohibido meter alimentos a la recamara.

jueves, 11 de marzo de 2010

Un fin de semana cotorrillo





Ya de que uno se rasca los hu3vos con una naturalidad endemoniada, es porque ya se siente en su propia casa... Jajaja

Que pasa chavos, antes de relatarles los últimos sucesos que sucedieron (así es, los sucesos suceden), quiero agradecerles bien harto y de todo corazón por sus comentarios y por leer mis estupideces, que se las escribo con todo cariño.

Muy bien, ahora sí dejando los avisos parroquiales, los pongo al tanto de la situación:

Mis fines de semana comienzan los jueves a las 12 del mediodía, porque no tengo clases los viernes. ¡Retuérzanse de envidia! Así que nos pusimos a aprovecharlo al máximo y nos juntamos a jugar futbol con los cuates de la residencia. Fuimos 14 personas de distintas nacionalidades a la cancha de futbol 5, que está en Puerto Madero (a 20 minutos caminando de la residencia). Los únicos mexicanos éramos Manolo y yo, que teníamos harto rato sin tocar un balón de futbol, y sin embargo en nuestros hombros recaía la difícil responsabilidad de dejar al balompié nacional bien parado... (mmm voy a corregir esa frase, por aquello de los hambreaos) ...en nuestros hombros recaía la difícil responsabilidad de dejar al balompié nacional con buena imagen (Ora sí).

Formamos 3 equipos para jugar retas, sin conocer como jugaban los demás. Debo admitir que había jugadores de gran calidad, algunos otros que jugaban bien, otros que se defendían, unos malillos, otros terriblemente pésimos y yo. Jajaja
Durante la hora que tuvimos rentada la cancha, Manolo mostró un gran nivel a pesar de venir de una lesión, metiendo 4 goles espectaculares, con tiros de media distancia y jugadas individuales de calidad. Yo en cambio fallé seis oportunidades claras de gol y dos penales. Sin mencionar que anoté un autogol y lo festejé. Todo el buen trabajo que hizo Manolo lo tiré por la borda y México quedó catalogado como el peor país de la historia en futbol 5. No tienen porque agradecerme chavos. (Jajaja, no se crean, no jugué tan mal).

Después del partido nos fuimos a festejar, chupando unas Quilmes bien frías en la calle (porque en las residencias está prohibido jajaja). Lo más cotorro es que pasó una patrulla de policía, pero como nos vieron todos vestidos de futbolistas, ni se fijaron en las caguamas de Quilmes que estábamos sosteniendo. Un bonito jueves.

El viernes no nos íbamos a quedar atrás con el cotorreo, y fuimos al que hasta ahora ha sido el mejor concierto del año (Si Cranberries, sigo enojado con ustedes): Franz Ferdinand. Como ya sé que no comieron tolondrones, y que les importa un chicle masticado mi experiencia concertista, sólo diré que si pueden ir a verlos en México, vayan. Tocan muy bien, hacen las canciones más largas y tienen muy buen show de percusiones. Ah y otra cosa, tenía años sin ir a un concierto en pista, me acordé de mi adolescencia, cuando veía los conciertos aperrado con toda la raza, brincando todo el tiempo, sudando a borbotones y fumando mucha marihuana pasivamente. Tienen su encanto los conciertos así.

Del concierto nos fuimos a un boliche (así les dicen a los antros acá, no me pregunten por qué). Nos acompañaron un amigo francés y un guatemalteco y de pura suerte encontramos ahí a nuestros amigos mexicanos y alemanes de la escuela. Nos fuimos temprano de regreso a la residencia (a las 4 de la mañana), porque ya estábamos muertos.

El sábado despertamos tardísimo, y nos fuimos en metro a jugar futbol, pero ahora con los chavos de intercambio. Esta vez el partido fue divertidísimo, en una especie de partido México y Alemania contra Chile, Argentina y Alemania Nazi. De hecho fueron dos partidos, el primero perdimos por paliza, después de ir empatados casi todo el tiempo. En el segundo empatamos 4 - 4 con los mismos equipos. Ahora si metí gol, y Manolo anotó uno de portería a portería.

Después de hacer tanto deporte, teníamos que desquitar. Así que todos los de la residencia nos fuimos a un antro/bar, donde me puse mi primera guarapeta en Argentina. Muchachos, no es buena idea mezclar dos shots de José Cuervo con Fernet (wácala, sabe a perfume de Waldos) y cerveza Quilmes.

Ningún argentino se rajó a la hora que los hicimos tomar los shots de tequila más caros de la historia y Manolo y yo no nos rajamos cuando nos hicieron tomarnos un fondo de aguarrás con tinta china, digo de Fernet. Pronto nos pusimos bien harto contentos y bailamos duranguense al compás de la música electrónica.

Fue una noche llena de diversión, con unos argentinos que ya hablan tan mexicano que mientan madres, "pinchean", "pendejean" y "cabronean", se mochan poniéndose la del Puebla y aconsejan todos al unísono: Si hay pasto... hágala, ¡juegue!

A pesar de todo el ambiente de camaradería, ya me estoy ganando enemigos. Había un wey que desde el primer día que fuimos a jugar futbol nos había caído mal, por creído y metrosexual (igual que tú Adrián, pero este si estaba feo jajaja). ¿Me creeran si les digo que el muy móndrigo estaba bailando con la brasileña más huapa de la fiesta?

Manolo que presenciaba la escena estupefacto me dijo (ya bien pedo también):

-Wey, distrae a ese wey para quitarle a la brasileña.

¡Y ahí voy yo de obediente y buen compa! Me le acerqué al barbaján, y con una euforia y una hipocrecía, digna de "vieja que encontró a otra con un vestido igual en la misma fiesta", le dije:

-¡Wey! ¿Cómo estás?

Y lo hice voltearse a que me saludara y me diera mi abrazo de super buenos compas de toda la vida, mientras Manolo se iba danzando con el premio mayor. Pasadas unas tres horas, el condenado no se daba por vencido con la brasileña, pero ahora Manolo recurrió a un método mucho más sencillo de separarla. Les dijo a las amigas de la brasileña con indignación:

-¿En serio no van a rescatar a su amiga?

Las amigas no pudieron sino quedar impactadas, ante tanta sabiduría promulgada e ipso facto salvaron a la pobre víctima...

Llegué a la residencia a las 7 de la mañana, con la triste noticia de que me gasté 150 pesos argentinos en una noche (525 pesos mexicanos), pero con una sonrisa tan grande como la cruda que me esperaba y una alegría inmensa de que las pu7as no me hayan robado, digo, de estar conociendo a tantas personas ¡tan ch¡ng0nas!

¡Saludos a todos, me urge una borrachera con ustedes!

lunes, 8 de marzo de 2010

¡Usté es chino!



Había una vez un borracho que estaba formado en la fila de un banco. La fila era larga y el borracho no tardó en aburrirse, por lo que se le quedó viendo al sujeto de enfrente y después de un rato le preguntó:

-Oiga, ¿usté es chino verdá?

-No señor, no soy chino -le respondió amablemente el caballero de adelante.

Pasados diez minutos el borracho vuelve a las andadas:

-Oiga, ya no se haga, ¡usté es chino!

-No señor, ya le dije, no soy chino.

-Ahhh ¿será? Naaaaaaa, usté si es chino.

-¡Que no señor!

-¡Sí, sí es chino! ¡Ya lo caché!

-Ya le dije que no señor ¡No soy chino!

-A ver... Déjeme ver, apúntele bien -dice el borracho examinando minuciosamente al sujeto- ¿Segurísimo que no es chino?

-Segurísimo señor, no soy chino.

-¡Nooooo! ¡Sí es chino! ¡Usté es chino, usté es chino! ¡Ya aceptelo señor! ¡Usté es chino! ¡Y lo amarraron como puerco!

El señor ya hasta la madre de la insistencia del borracho, estalla:

-¡Pu7a madre! ¡Está bien c@brón, si soy chino! ¡Carajo! ¿Ya? ¿Algún problema?

-No señor ninguno... -dice el borracho -Oiga, pero si es chino, entonces ¿por qué no tiene los ojos así --? -pregunta el borracho, jalando sus ojos para que quedaran rasgados.

Jajajajajajajaja

Que ondas chavos, ¿cómo les va? Espero que se hayan divertido como locos en el rally y que me cuenten todos las aventuras que vivieron, con sus respectivos detalles. Yo por mi parte ya tengo más de una semana en tierras argentinas, así que les haré un breve resumen de mis primeras impresiones.

Fuera del incidente con las señoritas de la vida galante, todo ha salido excelente. Ya tenemos amigos de distintas nacionalidades (un francés que le decimos Paco, un alemán que le decimos Carlos, porque su nombre es impronunciable, un guatemalteco de las residencias y unas argentinas también de las residecias). Ya fuimos al museo, al Obelisco, a visitar una flor metálica gigante que se abre de día y se cierra de noche, y ya hasta fuimos al antro y a algunos barecillos.

Y bueno, para no aburrirlos, hoy por fin tuve mi primer día de clases, después de tres largos (iba a decir "y deliciosos", pero eso de largos y deliciosos como que no me latió mucho jaja) meses de vacaciones.

Llegamos puntuales (como nunca hemos llegado en León), para empezar la clase de las 7:45 de la madrugada. Llegamos al salón 207 y solamente había un wey con cara de idiota sentado en un lugar y nadie más. Lo saludamos como gente educada que somos, y esperamos a que llegaran los demás.

Como a los 5 minutos sonó el celular del idiota, lo vio y sin decir nada, y se fue. Pasaron veinte minutos y nadie llegó. Fue entonces cuando sospechamos que algo raro estaba ocurriendo. Nos dirigimos a la oficina a preguntar si el salón era correcto. En efecto el salón donde estábamos era el indicado, pero como no llegaba nadie nos mandaron de oficina en oficina, para ver qué estaba ocurriendo. Ya después de como diez vueltas, nos informaron que estaban todos en el auditorio.

Llegamos y había una conferencia de un señor (no pude saber cómo se llamaba), que era el que había traído a artistas importantes a Argentina, como Michael Jackson (en paz descanse) y Madonna. Lo que quedó de la conferencia estuvo muy interesante y al final se abrió una sesión de preguntas.

La primera pregunta que se formuló fue: ¿Usted ha organizado algún espectáculo que no sea en español, además de los conciertos?

Y todos con cara "Whaaaaaaaat?" ¿Qué carajos fue esa pregunta? ¿Como qué espectáculo pudiera no ser en español, que no fuera un concierto? ¿Un mimo? ¿Una exhibición de esculturas? ¿Una obra de teatro en inglés en Argentina? Y yo que creí que preguntarle, dónde había comprado sus zapatos tan bonitos iba a ser una pregunta estúpida.

Le hicieron más preguntas, y después reté a Manolo:

-Te doy cien, no diez, ¡cien! si le preguntas "oiga ¿usté es chino verdad?" Jajajajaja
Manolo se atacó de risa, pero el muy cobarde no se atrevió a formular la pregunta en el auditorio repleto.

Terminó la conferencia y regresamos a clases. Además del imbécil que se fue del salón sin avisarnos sobre la conferencia, tenemos a un compañero que es la réplica exacta de Buthead (luego le tomo una foto) y sí, tenemos muchas compañeras muy huapas.

Chavos ¿qué hacen en México? manda decir Manolo. En lo personal, no he visto a ninguna más huapa que MI Rosita, pero Manolo insiste en que no estoy siendo objetivo... ultimadamente me vale madres lo que diga Manolo. Jajajaj

Un saludo a todos, espero que me cuenten qué pasó en el rally y les prometo que los siguientes post ya van a ser de puras fiestas (es que esta semana me quedé sin dinero jeje).

Me despido con un chistorín:

Mamá, mamá, no me hagas licuado. ¡Mamáaaaaa no me hagas licuamghmghjushfuag!

Jajajajajajajaja

martes, 2 de marzo de 2010

Donde las pu7as desfalcan sin pistola


Que ondas chavos, acá escribiendo el primer post desde el hemisferio Sur. Para los que no sepan, Manolo y yo tenemos tres días viviendo en Buenos Aires y ya ocurrió la primer aventura dignísima de post. Espero les guste, agasajen la vista.

Todo comenzó el día de hoy, una bella mañana soleada, tal vez un poco muy soleada. Manolo y yo nos dirigíamos felices a comprar nuestros boletos para ver a Franz Ferdinand el 12 de Marzo, y mientras disfrutábamos de las maravillas de la ciudad. Llegamos al lugar donde vendían los boletos y los compramos sin mayor problema. ¡Vamos a ver Franz Ferdinand! Estábamos felices, porque además nos encontrábamos en lo que llamamos "Downtown Buenos Aires", una zona peatonal llena de tiendas de todo tipo, con restaurantes y rodeada de edificios.

De ahí nos dirigimos a ubicar donde estaba el teatro, para saber llegar el día del concierto, y posteriormente iríamos al HSBC a abrir una cuenta, para que mi papá me pudiera depositar. Como no sabía cuánto era el mínimo para abrir la cuenta, me llevé 100 dólares.

Sin mucha prisa comenzamos a entrar a tiendas de fútbol y de ropa deportiva (Checo, la playera de Estudiantes está agotada). Siguiendo nuestro camino por las calles, una señora de un kiosco le dio un volantito a Manolo y le dijo algo que no escuché. Manolo me indicó que lo siguiera y le hice caso, a la vez que éste seguía a la doña del volante.

-¿A dónde vamos? -le pregunté a Manolo.

-A un paseo. -Me respondió.

Pensé que se trataba de un turibus o algo así, pero le pregunté para cerciorarme: -¿A un paseo?

-Si, a un table.

En ese momento empecé a dudar "¿¿¿A un table???" y le dije a Manolo que no entráramos.

-No te preocupes, me dijeron que es sin compromiso... -me dijo Manolo muy tranquilo- nomás nos van a enseñar el lugar.

Lo seguí sin estar muy confiado, y llegando a la puerta me indicó Manolo que entrara. "Ni madres" -pensé- "que entre Manolo primero". Y le indiqué que entrara él. Nos subieron por una escalera con alfombra roja hasta una puerta, y una vez que cruzamos la puerta, me di cuenta lo estúpidos que habíamos sido, pero ya no había vuelta atrás.

Nos metieron al bar de más mala muerte que el rincón de los malditos, en un cuartito estrecho, donde nos hicieron sentarnos. Pronto llegó una pu7a (perdón por la expresión, pero eso es lo que era: una pu7a hija de pu7a! Y lo peor es que hasta estaba fea). Se acercó a Manolo y le comenzó a explicar que le iba a dar una tarjeta de descuento o no sé que diablos. Yo lo único que tenía en mi cabeza era: "ya vámonos, ya vámonos".

Pero en eso, llegó otra pu7a, también hija de pu7a (y esta no estaba fea, estaba espantosa la inche araña) y se pasó ella con Manolo, y la que estaba con él se sentó al lado mío. Muy amigables las perras. Siguieron hablando de las promociones y de no sé cuantas madres (todavía no entiendo muy bien el argentino y no les puse mucha atención porque yo quería largarme de ahí).

-Pero ¿por qué tan tensos chicos?, relajate. -Dijo la pu7a al verme tan nervioso.

-Es que tenemos que llegar a nuestra casa -dijo Manolo, dándose cuenta de que la había regado.

Yo ya estaba a punto de pararme e irme, cuando de repente entró una gorda con unas bebidas, y nos dijo que nos las tomáramos.

-No gracias, y ya nos vamos.- dije.

-Pero tienen que pagar las bebidas -dijo la gorda.

¡Ya nos ch!n6ar0n ora sí! Porque no sólo eran las dos Cocas light (o eso dijeron que eran) de Manolo y mía, también eran las bebidas de las gatas estas, que llevaron junto con las Cocas con toloache.

-Pero dijeron que era sin compromiso. -repliqué, sabiendo que ya estábamos jodidos.

-La entrada era sin compromiso, esa se las dejamos gratis. Pero les explicamos que las bebidas eran obligatorias y las tenían que pagar. Son 60 pesos (Argentinos, obviamente) de cada Coca y 240 pesos de cada copa de las chicas.

¡Ora si! Intenté salirme y empujé ligeramente a la gorda, que estaba bloqueándome la salida. Mala idea, las pu7as se alebrestaron y empezaron a gritar. Como yo no sabía si tenían algún arma o algo, o si podía llegar Hulk al rescate, decidí mejor ya no hacer nada.

Manolo sacó los pocos pesillos que traía y yo dije que no tenía nada. Obviamente no tardaron en decirme que me vaciara las bolsas y en ver los pesillos que traía y el billete de 100 dólares. ¡Hasta les brillaron los ojos a las desgraciadas! Y todavía las muy sin vergüenzas reclamaban que faltaba dinero y le pidieron su tarjeta a Manolo. Él les dijo que no servía más que en México. La gorda se distrajo y me salí del lugar, enojadísimo, con ganas de quemar el maldito tugurio con todo y pu7as, para después orinar en los cadáveres. Esperé a Manolo a que saliera, buscando a un policía, para decirle que unas pu7as nos habían desfalcado y estaban violando a mi amigo adentro.

Manolo salió a los 30 segundos, y al ver mi cara de encaboronao, me dijo:

-Ya wey, ya ni modo, yo te pago eso -reconociendo que él me había llevado a ese lugar del diablo, donde todo había sido sin compromiso.

Decidimos ya no buscar a un policía, porque según las perras, les habíamos quedado a deber dinero, y no teníamos forma de comprobar nada.

-Pero ¿para qué querías ir a un table? ¿Por qué no dijiste que no? Cuando dicen SIN COMPROMISO quiere decir, con un ch!n6o de compromiso, y además bien carísimo. -Le reclamé a Manolo.

Manolo no pudo evitar reírse de mi enojo y me dijo que me calmara, que él me pagaría todo. Seguimos caminando y más tranquilo le dije:

-Bueno wey, a veces así se aprende, a la mala, y ni modo. Ya aprendiste tu lección, y digo aprendiste, porque yo no hubiera entrado. Y bueno, la verdad también yo no sé porqué no te seguí insistiendo que no.

-Ya sé, ¿por qué no me dijiste "¡Manolo no, no mam3s!"? -me reclamó Manolo.

-No sé -respondí cabizbajo, cual perrito arrepentido- todo fue muy rápido... ¡Y lo peor es que ni ganas tenía de entrar a un inche table! ¡Estábamos turisteando a gusto!

Seguimos paseando por la ciudad con los bolsillos completamente vaciados (o bueno, las perras me dejaron quedarme con un billete de un dólar que traía), ya riendo un poco de la situación, pero con la sensación de impotencia aún latente.

... y ¿sabes qué es lo que más coraje me da? -Le dije a Manolo- ¡Que ya estamos "tan grandotes" y nos chamaquearon feo!

Manolo se rió y concordó conmigo, "caímos redonditos". Sin querer llegamos a la casa Rosada (Los Pinos de Argentina), descansamos un rato de ahí, después de haber llegado al teatro donde será el concierto, y nos regresamos a la casa, más pobres de dinero, pero ya un poco menos chavos de enseñanza, sabiendo que las grandes ciudades no son para los ingenuos (por no decir p3nd3jos), y que pudo ser mucho peor. Al menos ya habíamos comprado los boletos, no nos robaron nuestras cámaras y sobretodo, no salimos lastimados.

Espero las pu7as sean más pobres que perras, y que de verdad necesitaran ese dinero. Espero que ustedes se hayan reído de nuestra inocencia (eso nos pasa por creer que todos son igual de buenos que nosotros, pero no volverá a pasar), y yo espero que en unos años pueda acordarme de esta anécdota, también riéndome, y que sea lo peor que nos vaya a ocurrir en nuestra estancia por la tierra donde las pu7as desfalcan sin pistola.

¡Saludos a todos! También espero que comenten y que sigan checando el blog, que volverá a ser escrito con regularidad.

miércoles, 13 de enero de 2010

La Renéecia



Hermana latosa, por fin te vas de la casa, para poder poner todas las cosas que ya no me sirven en tu cuarto. Jajaja ntc. Renée, pues que bueno que ahora tú tengas la oportunidad de vivir fuera de la casa por algún tiempo. Aunque ya te toca en una edad más "madura", por decirlo de algún modo, estoy seguro de que vas a aprender muchísimas cosas, y no estoy hablando de francés o arquitectura, sino de la vida, la familia, el mundo y la gente que te queremos.

Aprovecha muy bien tu tiempo allá, porque se pasa rapidísimo. Cuando menos te das cuenta ya estás de regreso, y no estaría nada padre que te quedaras con ganas de hacer algo (como festejarles en su cara a los franceses cuando México les gane en el mundial, o aventarte en bungee de la Torre Eiffel, o no bañarte en los 6 meses, o no comer Cuernitos Tía Rosa, o que se yo que se haga por allá).

Todos te vamos a extrañar mucho, y ya sé que tú solamente vas a extrañar a Pancho jaja, pero trata de no pensar tanto en él, para que puedas conocer a muchas personas y lugares nuevos, y para que tu estancia por allá sea lo más divertida y productiva. Te digo que se va volando.

Y bueno, ya dejando de lado los consejos de "dizque hermano sabiondo que ya se fue al extranjero antes", quiero que sepas que te quiero muchísimo y que también te admiro como a pocas personas en el mundo. Aunque a veces no lo demustre mucho en la casa, o que de repente no hablemos tanto a pesar de vivir bajo el mismo techo, quiero que sepas que tienes un lugar muy especial en mi vida. Eres mi hermana latosa, a la que me encanta molestar y no se enoja, eres mi hermana que se lleva con todos mis amigos y a todos les cae muy bien, mi hermana que se rie de mis estupideces y ocurrencias, y hasta a veces me motiva a hacerlas (cuando quieras vuelvo a depilar a Jechus y a Meño).

También eres mi hermana inteligente y trabajadora, que no duerme por sacar adelante sus proyectos, que es apasionada y perfeccionista en lo que hace, y que es querida por todos los que la llegan a conocer, porque tiene buen corazón y sabe como divertirse.

Diablos, creo que voy a extrañar tus postres y tus brownies quemados, voy a extrañar gritarte "Renéecia", pero sobretodo voy a extrañar todos los pequeños detalles, que uno a veces no se cuenta de que están ahí, hasta que ya se fueron. Voy a extrañar tus anécdotas (siempre tienes alguna buena para contar en las comidas), las horas de carrilla y creo que hasta tus gritos de "¡Cristinaaaaaa!"

Ya sabes que eres mi hermana preferida (más que Adriana jaja), y que estoy muy contento y muy orgulloso de que seas mi hermana, de que siempre estuviste ahí en los tiempos difíciles y que sigues estando cuando te necesito, y de que muchas de las mejores experiencias que he tenido durante toda mi vida, las he vivido contigo. Muchas gracias por todas tus muestras de cariño, todos tus regaños, todos los comentarios de carrilla que has hecho y soportado y todas las memorias que me has regalado durante estos 21 años y medio que tengo de conocerte.

¡Te quiero mucho hermana! y aunque no lo creas, te voy a extrañar. Ya sabes que si necesitas algo, voy a estar a un mail de distancia (y ocupadísimo divirtiéndome como loco en Buenos Aires jaja). Saludame a Fer y a Laurita, y diviértanse como loquillas también ustedes.

Creo que no está de más decirte que no hagas nada estúpido por allá (no queremos un francés en la familia, aunque sea Macouzet de origen, jajaja ntc). Creo que por fin ya tienes la madurez necesaria para hacerte responsable de tus actos... ¡Creí que nunca llegaría el día que dijera eso! "Snif, snif". Jajaja ntc, puro cotorreo. Me despido hermana, que si no se me van a empezar a salir los mocos, y no precisamente porque ande enfermo...

"Home is where you make it, where you want to be".

Haz de Francia tu casa durante estos 6 meses.