Parece que el año continúa bien después de todo, a pesar de que llevo algún tiempo de huerfanito (probecito, muy sufridito), porque Adrián sigue de chiqueón en Chicago con mis papás.
Hoy les contaré de la odisea que vivimos el viernes pasado:
Salimos de León rumbo a Guadalajara Beto, Berni, Renée, Pancho pelón, Laura Elena y su mamá, Maye, Chol y yo, con el súper chofer Carlos Gil papá, a quien le estaremos eternamente agradecidos por su condescendencia de llevarnos hasta el teatro Diana, con una eficiecia como nunca mis ojos concierteros habían visto.
El camino de ida fue muy ameno, platiquillas cotorras, música de mi iPod y Hot Nuts de Maye. Todo iba extraordinariamente, hasta que bajamos en la última caseta para llegar a Guadalajara. Estábamos a tan sólo media hora de nuestro destino y faltaban casi dos horas para que comenzara el concierto. Subí a la camioneta después de haber firmado el baño, no sin antes revisar mis bolsillos en caso de que algo faltara: iPod... si, cartera... si, pantalones de concierto... si, boletos... ¿boletos? no. ¡¿No?! ¡Boletos no!
¡Que no cunda el pánico! -pensé- ¿Para qué estreso a todos la media hora que falta de camino? Mejor no les digo nada, hasta que lleguemos... ya se me ocurrirá algo para entrar.
No cabe duda de que soy un genio (si, a pesar de que olvidé los boletos tengo el descaro de decir que soy un genio), de haberles confesado la verdad, me habrían degollado en la camioneta cuando vieran que el tráfico estaba cual DF en plena manifestación.
Llegamos al teatro 55 minutos antes de que comenzara el concierto. Todos se bajaron muy felices de la camioneta, cruzaron la calle y me preguntaron por los boletos.
-¡No los traigo! -confesé.
-Siiiiii, Macouzet, no los traes, ya dámelos -ordenó Maye.
-Es en serio, no los traigo -le dije vaciando mis bolsas.
El ahijao' que presenciaba incrédulo la escena y con los ojos desorbitándosele, exclamó:
-¡Ay, no mam3s!
-Los dejé en mi mochila en tu casa. Ya ves, por andar carrereándolos para que nos fuéramos, se me olvidaron. Es su culpa -le dije riéndome.
El ahijao' no aguantó más mi insolencia, sacó una pistola y me dio un balazo en el hocico (bueno, de haber traído la pistola lo habría hecho).
-¿Y qué vamos a hacer? -preguntó Maye.
-Tranquilos, yo me encargo -repliqué.
Le pedí sus boletos a Renée (gracias a Dios ella tenía el suyo y el de Pancho) y fui a hablar con un guardia. Le expliqué la comiquísima situación de que compré nueve boletos, pero siete los dejé en León, que nuestros lugares eran del 13 al 21, y que quería entrar ¡pero rapidito! (Jajaja siiiii, como no).
El guardia muy amable habló con la mera mera, y la mera mera, que después descubrimos que se llamaba Rosa Carmela, o algo así, nos dijo que por tratarse del señor Macouzet, por supuesto que entraríamos, con la condición de que nadie más reclamara esos lugares.
En lo que daban la primera llamada esperamos afuera. Como íbamos todos muy guapos y alegritos, llegaron varios fotógrafos de diferentes sitios de internet y periódicos a tomarnos fotos para publicarlas.
-Ya ven, gracias a mí se van a hacer famosos -seguí festejando mi estupidez.
Berni y Beto me dijeron que no preocupara, que mi "despistación" provenía de mis genes y que le diera las gracias por eso a mi querido padre... y después me agarraron a zapes con unas propagandas del festival de cine de Guadalajara.
Por fin dieron la primera llamada, y la mera mera, Rosa Carmela, no sólo nos dejó entrar sin boletos, sino que nos explicó personalmente donde estaban nuestros asientos, y nos indicó que con sólo decir que éramos de León, el guardia nos dejaría entrar.
Entramos cuales personajes VIP, incluso seguidos por una edecán rubia, que casi ni le provocaba brotes de saliva a Chol. Nos condujeron a nuestros lugares y esperamos ansiosos a que saliera Jaime.
Nadie abrió el espectáculo, así que Jaime salió a las 9:15 y de inmediato se conectó con la gente. Nos saludó en español, e incluso la última estrofa de la canción "Carry You Home" lo cantó en español.
Cantó sus mejores éxitos como High, Goodbye My Lover, mi preferida I Really Want You, Wiseman, The Brightest Star, You're Beautiful, Shine On y Same Mistake, entre otras.
También cantó dos canciones que no estaban en ningún disco, por lo que mi ahijao' y yo coincidimos en que una de las canciones podía llamarse "Around the World" (por el número de veces que repitió esa frase), o también podía llamarse "F*ckin' With a Horny Elephant". O tal vez no. Así como podíamos estar bien, también podíamos estar mal. A estas alturas del concierto, Maye ya había instruido a Bernardo acerca del arte de aceptar alcohol sin titubear.
Pasada una hora y media de intensas interpretaciones, tirando la silla del piano varias veces y tocando la guitarra mientras bailaba, James dio comienzo a la última canción de una muy agradable velada.
Mientras tocaba 1973, el grupo de staff colocó sombreros de charro en cada una de las cabezas (bueno, nomás en las descubiertas) de los integrantes de la banda y de Jaime. Cuando la canción estaba por terminar, James se desquició y demostró estar más loco que Next Metal Mexicano, montándose en el piano y balanceándolo peligrosamente, casi hasta caer.
Se despidió entre una ola de aplausos, hablando como cabra en celo y dejando eufórica a la multitud. Jaime indudablemente cumplió, aunque nos dejó con ganas de oír "Cry" y "Tears and Rain"...
El regreso fue leve y las 2:00 am ya estábamos abriendo la puerta de casa del ahijao'. En cuanto entramos revisé las bolsas de mi chamarra y exclamé:
-¡No mams! ¡Aquí estaban los boletos!
Ya iba Bernardo por un bat para golpearme, cuando agregué:
-¡Eeeeeyn! Si los dejé en la mochila.
Después de entregarles sus boletos intactos, nos dirigimos a dormir y a soñar con pianos bailarines y cabras habladoras...
¡Que buen concierto chavos! Y tienen que admitir que lo mejor de todo fue que se me olvidaran los boletos. Jajaja De nada, de nada, cuando quieran vuelvo a hacer que los traten como VIP.
Un saludo muy especial a todos los fregonazos que entraron sin boleto... y también a Renée y Pancho que si traían el suyo... y a una niña bien hermosa que escuchó las de I Really Want You y You´re Beautiful desde Acapulco.
