viernes, 19 de marzo de 2010

Como comer Doritos en Argentina

Paso 1: Comprar Doritos en la tienda del chino de enfrete.





Paso 2: Abrir la salsa Maga que te trajiste desde León.





Paso 3: Ponerle salsa a los Doritos de tu amigo que descubrió que había Doritos en la tienda del chino.





Paso 4: Ponerle salsa a tus Doritos con cuidado.





Paso 5: ¡Meeeeeergas! ¡No mam3s!





Paso 6: ¡Pues ya que fregaos! ¡A comer Doritos!




Recomendaciones: No haga esto sobre su cama y menos si está prohibido meter alimentos a la recamara.

jueves, 11 de marzo de 2010

Un fin de semana cotorrillo





Ya de que uno se rasca los hu3vos con una naturalidad endemoniada, es porque ya se siente en su propia casa... Jajaja

Que pasa chavos, antes de relatarles los últimos sucesos que sucedieron (así es, los sucesos suceden), quiero agradecerles bien harto y de todo corazón por sus comentarios y por leer mis estupideces, que se las escribo con todo cariño.

Muy bien, ahora sí dejando los avisos parroquiales, los pongo al tanto de la situación:

Mis fines de semana comienzan los jueves a las 12 del mediodía, porque no tengo clases los viernes. ¡Retuérzanse de envidia! Así que nos pusimos a aprovecharlo al máximo y nos juntamos a jugar futbol con los cuates de la residencia. Fuimos 14 personas de distintas nacionalidades a la cancha de futbol 5, que está en Puerto Madero (a 20 minutos caminando de la residencia). Los únicos mexicanos éramos Manolo y yo, que teníamos harto rato sin tocar un balón de futbol, y sin embargo en nuestros hombros recaía la difícil responsabilidad de dejar al balompié nacional bien parado... (mmm voy a corregir esa frase, por aquello de los hambreaos) ...en nuestros hombros recaía la difícil responsabilidad de dejar al balompié nacional con buena imagen (Ora sí).

Formamos 3 equipos para jugar retas, sin conocer como jugaban los demás. Debo admitir que había jugadores de gran calidad, algunos otros que jugaban bien, otros que se defendían, unos malillos, otros terriblemente pésimos y yo. Jajaja
Durante la hora que tuvimos rentada la cancha, Manolo mostró un gran nivel a pesar de venir de una lesión, metiendo 4 goles espectaculares, con tiros de media distancia y jugadas individuales de calidad. Yo en cambio fallé seis oportunidades claras de gol y dos penales. Sin mencionar que anoté un autogol y lo festejé. Todo el buen trabajo que hizo Manolo lo tiré por la borda y México quedó catalogado como el peor país de la historia en futbol 5. No tienen porque agradecerme chavos. (Jajaja, no se crean, no jugué tan mal).

Después del partido nos fuimos a festejar, chupando unas Quilmes bien frías en la calle (porque en las residencias está prohibido jajaja). Lo más cotorro es que pasó una patrulla de policía, pero como nos vieron todos vestidos de futbolistas, ni se fijaron en las caguamas de Quilmes que estábamos sosteniendo. Un bonito jueves.

El viernes no nos íbamos a quedar atrás con el cotorreo, y fuimos al que hasta ahora ha sido el mejor concierto del año (Si Cranberries, sigo enojado con ustedes): Franz Ferdinand. Como ya sé que no comieron tolondrones, y que les importa un chicle masticado mi experiencia concertista, sólo diré que si pueden ir a verlos en México, vayan. Tocan muy bien, hacen las canciones más largas y tienen muy buen show de percusiones. Ah y otra cosa, tenía años sin ir a un concierto en pista, me acordé de mi adolescencia, cuando veía los conciertos aperrado con toda la raza, brincando todo el tiempo, sudando a borbotones y fumando mucha marihuana pasivamente. Tienen su encanto los conciertos así.

Del concierto nos fuimos a un boliche (así les dicen a los antros acá, no me pregunten por qué). Nos acompañaron un amigo francés y un guatemalteco y de pura suerte encontramos ahí a nuestros amigos mexicanos y alemanes de la escuela. Nos fuimos temprano de regreso a la residencia (a las 4 de la mañana), porque ya estábamos muertos.

El sábado despertamos tardísimo, y nos fuimos en metro a jugar futbol, pero ahora con los chavos de intercambio. Esta vez el partido fue divertidísimo, en una especie de partido México y Alemania contra Chile, Argentina y Alemania Nazi. De hecho fueron dos partidos, el primero perdimos por paliza, después de ir empatados casi todo el tiempo. En el segundo empatamos 4 - 4 con los mismos equipos. Ahora si metí gol, y Manolo anotó uno de portería a portería.

Después de hacer tanto deporte, teníamos que desquitar. Así que todos los de la residencia nos fuimos a un antro/bar, donde me puse mi primera guarapeta en Argentina. Muchachos, no es buena idea mezclar dos shots de José Cuervo con Fernet (wácala, sabe a perfume de Waldos) y cerveza Quilmes.

Ningún argentino se rajó a la hora que los hicimos tomar los shots de tequila más caros de la historia y Manolo y yo no nos rajamos cuando nos hicieron tomarnos un fondo de aguarrás con tinta china, digo de Fernet. Pronto nos pusimos bien harto contentos y bailamos duranguense al compás de la música electrónica.

Fue una noche llena de diversión, con unos argentinos que ya hablan tan mexicano que mientan madres, "pinchean", "pendejean" y "cabronean", se mochan poniéndose la del Puebla y aconsejan todos al unísono: Si hay pasto... hágala, ¡juegue!

A pesar de todo el ambiente de camaradería, ya me estoy ganando enemigos. Había un wey que desde el primer día que fuimos a jugar futbol nos había caído mal, por creído y metrosexual (igual que tú Adrián, pero este si estaba feo jajaja). ¿Me creeran si les digo que el muy móndrigo estaba bailando con la brasileña más huapa de la fiesta?

Manolo que presenciaba la escena estupefacto me dijo (ya bien pedo también):

-Wey, distrae a ese wey para quitarle a la brasileña.

¡Y ahí voy yo de obediente y buen compa! Me le acerqué al barbaján, y con una euforia y una hipocrecía, digna de "vieja que encontró a otra con un vestido igual en la misma fiesta", le dije:

-¡Wey! ¿Cómo estás?

Y lo hice voltearse a que me saludara y me diera mi abrazo de super buenos compas de toda la vida, mientras Manolo se iba danzando con el premio mayor. Pasadas unas tres horas, el condenado no se daba por vencido con la brasileña, pero ahora Manolo recurrió a un método mucho más sencillo de separarla. Les dijo a las amigas de la brasileña con indignación:

-¿En serio no van a rescatar a su amiga?

Las amigas no pudieron sino quedar impactadas, ante tanta sabiduría promulgada e ipso facto salvaron a la pobre víctima...

Llegué a la residencia a las 7 de la mañana, con la triste noticia de que me gasté 150 pesos argentinos en una noche (525 pesos mexicanos), pero con una sonrisa tan grande como la cruda que me esperaba y una alegría inmensa de que las pu7as no me hayan robado, digo, de estar conociendo a tantas personas ¡tan ch¡ng0nas!

¡Saludos a todos, me urge una borrachera con ustedes!

lunes, 8 de marzo de 2010

¡Usté es chino!



Había una vez un borracho que estaba formado en la fila de un banco. La fila era larga y el borracho no tardó en aburrirse, por lo que se le quedó viendo al sujeto de enfrente y después de un rato le preguntó:

-Oiga, ¿usté es chino verdá?

-No señor, no soy chino -le respondió amablemente el caballero de adelante.

Pasados diez minutos el borracho vuelve a las andadas:

-Oiga, ya no se haga, ¡usté es chino!

-No señor, ya le dije, no soy chino.

-Ahhh ¿será? Naaaaaaa, usté si es chino.

-¡Que no señor!

-¡Sí, sí es chino! ¡Ya lo caché!

-Ya le dije que no señor ¡No soy chino!

-A ver... Déjeme ver, apúntele bien -dice el borracho examinando minuciosamente al sujeto- ¿Segurísimo que no es chino?

-Segurísimo señor, no soy chino.

-¡Nooooo! ¡Sí es chino! ¡Usté es chino, usté es chino! ¡Ya aceptelo señor! ¡Usté es chino! ¡Y lo amarraron como puerco!

El señor ya hasta la madre de la insistencia del borracho, estalla:

-¡Pu7a madre! ¡Está bien c@brón, si soy chino! ¡Carajo! ¿Ya? ¿Algún problema?

-No señor ninguno... -dice el borracho -Oiga, pero si es chino, entonces ¿por qué no tiene los ojos así --? -pregunta el borracho, jalando sus ojos para que quedaran rasgados.

Jajajajajajajaja

Que ondas chavos, ¿cómo les va? Espero que se hayan divertido como locos en el rally y que me cuenten todos las aventuras que vivieron, con sus respectivos detalles. Yo por mi parte ya tengo más de una semana en tierras argentinas, así que les haré un breve resumen de mis primeras impresiones.

Fuera del incidente con las señoritas de la vida galante, todo ha salido excelente. Ya tenemos amigos de distintas nacionalidades (un francés que le decimos Paco, un alemán que le decimos Carlos, porque su nombre es impronunciable, un guatemalteco de las residencias y unas argentinas también de las residecias). Ya fuimos al museo, al Obelisco, a visitar una flor metálica gigante que se abre de día y se cierra de noche, y ya hasta fuimos al antro y a algunos barecillos.

Y bueno, para no aburrirlos, hoy por fin tuve mi primer día de clases, después de tres largos (iba a decir "y deliciosos", pero eso de largos y deliciosos como que no me latió mucho jaja) meses de vacaciones.

Llegamos puntuales (como nunca hemos llegado en León), para empezar la clase de las 7:45 de la madrugada. Llegamos al salón 207 y solamente había un wey con cara de idiota sentado en un lugar y nadie más. Lo saludamos como gente educada que somos, y esperamos a que llegaran los demás.

Como a los 5 minutos sonó el celular del idiota, lo vio y sin decir nada, y se fue. Pasaron veinte minutos y nadie llegó. Fue entonces cuando sospechamos que algo raro estaba ocurriendo. Nos dirigimos a la oficina a preguntar si el salón era correcto. En efecto el salón donde estábamos era el indicado, pero como no llegaba nadie nos mandaron de oficina en oficina, para ver qué estaba ocurriendo. Ya después de como diez vueltas, nos informaron que estaban todos en el auditorio.

Llegamos y había una conferencia de un señor (no pude saber cómo se llamaba), que era el que había traído a artistas importantes a Argentina, como Michael Jackson (en paz descanse) y Madonna. Lo que quedó de la conferencia estuvo muy interesante y al final se abrió una sesión de preguntas.

La primera pregunta que se formuló fue: ¿Usted ha organizado algún espectáculo que no sea en español, además de los conciertos?

Y todos con cara "Whaaaaaaaat?" ¿Qué carajos fue esa pregunta? ¿Como qué espectáculo pudiera no ser en español, que no fuera un concierto? ¿Un mimo? ¿Una exhibición de esculturas? ¿Una obra de teatro en inglés en Argentina? Y yo que creí que preguntarle, dónde había comprado sus zapatos tan bonitos iba a ser una pregunta estúpida.

Le hicieron más preguntas, y después reté a Manolo:

-Te doy cien, no diez, ¡cien! si le preguntas "oiga ¿usté es chino verdad?" Jajajajaja
Manolo se atacó de risa, pero el muy cobarde no se atrevió a formular la pregunta en el auditorio repleto.

Terminó la conferencia y regresamos a clases. Además del imbécil que se fue del salón sin avisarnos sobre la conferencia, tenemos a un compañero que es la réplica exacta de Buthead (luego le tomo una foto) y sí, tenemos muchas compañeras muy huapas.

Chavos ¿qué hacen en México? manda decir Manolo. En lo personal, no he visto a ninguna más huapa que MI Rosita, pero Manolo insiste en que no estoy siendo objetivo... ultimadamente me vale madres lo que diga Manolo. Jajajaj

Un saludo a todos, espero que me cuenten qué pasó en el rally y les prometo que los siguientes post ya van a ser de puras fiestas (es que esta semana me quedé sin dinero jeje).

Me despido con un chistorín:

Mamá, mamá, no me hagas licuado. ¡Mamáaaaaa no me hagas licuamghmghjushfuag!

Jajajajajajajaja

martes, 2 de marzo de 2010

Donde las pu7as desfalcan sin pistola


Que ondas chavos, acá escribiendo el primer post desde el hemisferio Sur. Para los que no sepan, Manolo y yo tenemos tres días viviendo en Buenos Aires y ya ocurrió la primer aventura dignísima de post. Espero les guste, agasajen la vista.

Todo comenzó el día de hoy, una bella mañana soleada, tal vez un poco muy soleada. Manolo y yo nos dirigíamos felices a comprar nuestros boletos para ver a Franz Ferdinand el 12 de Marzo, y mientras disfrutábamos de las maravillas de la ciudad. Llegamos al lugar donde vendían los boletos y los compramos sin mayor problema. ¡Vamos a ver Franz Ferdinand! Estábamos felices, porque además nos encontrábamos en lo que llamamos "Downtown Buenos Aires", una zona peatonal llena de tiendas de todo tipo, con restaurantes y rodeada de edificios.

De ahí nos dirigimos a ubicar donde estaba el teatro, para saber llegar el día del concierto, y posteriormente iríamos al HSBC a abrir una cuenta, para que mi papá me pudiera depositar. Como no sabía cuánto era el mínimo para abrir la cuenta, me llevé 100 dólares.

Sin mucha prisa comenzamos a entrar a tiendas de fútbol y de ropa deportiva (Checo, la playera de Estudiantes está agotada). Siguiendo nuestro camino por las calles, una señora de un kiosco le dio un volantito a Manolo y le dijo algo que no escuché. Manolo me indicó que lo siguiera y le hice caso, a la vez que éste seguía a la doña del volante.

-¿A dónde vamos? -le pregunté a Manolo.

-A un paseo. -Me respondió.

Pensé que se trataba de un turibus o algo así, pero le pregunté para cerciorarme: -¿A un paseo?

-Si, a un table.

En ese momento empecé a dudar "¿¿¿A un table???" y le dije a Manolo que no entráramos.

-No te preocupes, me dijeron que es sin compromiso... -me dijo Manolo muy tranquilo- nomás nos van a enseñar el lugar.

Lo seguí sin estar muy confiado, y llegando a la puerta me indicó Manolo que entrara. "Ni madres" -pensé- "que entre Manolo primero". Y le indiqué que entrara él. Nos subieron por una escalera con alfombra roja hasta una puerta, y una vez que cruzamos la puerta, me di cuenta lo estúpidos que habíamos sido, pero ya no había vuelta atrás.

Nos metieron al bar de más mala muerte que el rincón de los malditos, en un cuartito estrecho, donde nos hicieron sentarnos. Pronto llegó una pu7a (perdón por la expresión, pero eso es lo que era: una pu7a hija de pu7a! Y lo peor es que hasta estaba fea). Se acercó a Manolo y le comenzó a explicar que le iba a dar una tarjeta de descuento o no sé que diablos. Yo lo único que tenía en mi cabeza era: "ya vámonos, ya vámonos".

Pero en eso, llegó otra pu7a, también hija de pu7a (y esta no estaba fea, estaba espantosa la inche araña) y se pasó ella con Manolo, y la que estaba con él se sentó al lado mío. Muy amigables las perras. Siguieron hablando de las promociones y de no sé cuantas madres (todavía no entiendo muy bien el argentino y no les puse mucha atención porque yo quería largarme de ahí).

-Pero ¿por qué tan tensos chicos?, relajate. -Dijo la pu7a al verme tan nervioso.

-Es que tenemos que llegar a nuestra casa -dijo Manolo, dándose cuenta de que la había regado.

Yo ya estaba a punto de pararme e irme, cuando de repente entró una gorda con unas bebidas, y nos dijo que nos las tomáramos.

-No gracias, y ya nos vamos.- dije.

-Pero tienen que pagar las bebidas -dijo la gorda.

¡Ya nos ch!n6ar0n ora sí! Porque no sólo eran las dos Cocas light (o eso dijeron que eran) de Manolo y mía, también eran las bebidas de las gatas estas, que llevaron junto con las Cocas con toloache.

-Pero dijeron que era sin compromiso. -repliqué, sabiendo que ya estábamos jodidos.

-La entrada era sin compromiso, esa se las dejamos gratis. Pero les explicamos que las bebidas eran obligatorias y las tenían que pagar. Son 60 pesos (Argentinos, obviamente) de cada Coca y 240 pesos de cada copa de las chicas.

¡Ora si! Intenté salirme y empujé ligeramente a la gorda, que estaba bloqueándome la salida. Mala idea, las pu7as se alebrestaron y empezaron a gritar. Como yo no sabía si tenían algún arma o algo, o si podía llegar Hulk al rescate, decidí mejor ya no hacer nada.

Manolo sacó los pocos pesillos que traía y yo dije que no tenía nada. Obviamente no tardaron en decirme que me vaciara las bolsas y en ver los pesillos que traía y el billete de 100 dólares. ¡Hasta les brillaron los ojos a las desgraciadas! Y todavía las muy sin vergüenzas reclamaban que faltaba dinero y le pidieron su tarjeta a Manolo. Él les dijo que no servía más que en México. La gorda se distrajo y me salí del lugar, enojadísimo, con ganas de quemar el maldito tugurio con todo y pu7as, para después orinar en los cadáveres. Esperé a Manolo a que saliera, buscando a un policía, para decirle que unas pu7as nos habían desfalcado y estaban violando a mi amigo adentro.

Manolo salió a los 30 segundos, y al ver mi cara de encaboronao, me dijo:

-Ya wey, ya ni modo, yo te pago eso -reconociendo que él me había llevado a ese lugar del diablo, donde todo había sido sin compromiso.

Decidimos ya no buscar a un policía, porque según las perras, les habíamos quedado a deber dinero, y no teníamos forma de comprobar nada.

-Pero ¿para qué querías ir a un table? ¿Por qué no dijiste que no? Cuando dicen SIN COMPROMISO quiere decir, con un ch!n6o de compromiso, y además bien carísimo. -Le reclamé a Manolo.

Manolo no pudo evitar reírse de mi enojo y me dijo que me calmara, que él me pagaría todo. Seguimos caminando y más tranquilo le dije:

-Bueno wey, a veces así se aprende, a la mala, y ni modo. Ya aprendiste tu lección, y digo aprendiste, porque yo no hubiera entrado. Y bueno, la verdad también yo no sé porqué no te seguí insistiendo que no.

-Ya sé, ¿por qué no me dijiste "¡Manolo no, no mam3s!"? -me reclamó Manolo.

-No sé -respondí cabizbajo, cual perrito arrepentido- todo fue muy rápido... ¡Y lo peor es que ni ganas tenía de entrar a un inche table! ¡Estábamos turisteando a gusto!

Seguimos paseando por la ciudad con los bolsillos completamente vaciados (o bueno, las perras me dejaron quedarme con un billete de un dólar que traía), ya riendo un poco de la situación, pero con la sensación de impotencia aún latente.

... y ¿sabes qué es lo que más coraje me da? -Le dije a Manolo- ¡Que ya estamos "tan grandotes" y nos chamaquearon feo!

Manolo se rió y concordó conmigo, "caímos redonditos". Sin querer llegamos a la casa Rosada (Los Pinos de Argentina), descansamos un rato de ahí, después de haber llegado al teatro donde será el concierto, y nos regresamos a la casa, más pobres de dinero, pero ya un poco menos chavos de enseñanza, sabiendo que las grandes ciudades no son para los ingenuos (por no decir p3nd3jos), y que pudo ser mucho peor. Al menos ya habíamos comprado los boletos, no nos robaron nuestras cámaras y sobretodo, no salimos lastimados.

Espero las pu7as sean más pobres que perras, y que de verdad necesitaran ese dinero. Espero que ustedes se hayan reído de nuestra inocencia (eso nos pasa por creer que todos son igual de buenos que nosotros, pero no volverá a pasar), y yo espero que en unos años pueda acordarme de esta anécdota, también riéndome, y que sea lo peor que nos vaya a ocurrir en nuestra estancia por la tierra donde las pu7as desfalcan sin pistola.

¡Saludos a todos! También espero que comenten y que sigan checando el blog, que volverá a ser escrito con regularidad.