Pues ya que el buen ahijao' se resiste por todos los medios a contar como le va, y ya que por fin tengo un breve descanso entre tantas tareas, ahora si les voy a contar la verdadera historia, la neta, de un Rally 2008 lleno de coches. (Inche tráfico infernal, Jajaja).
Todo comenzó en una tarde noche del viernes pasado. La Chiqui nos dividimos en diferentes coches, para llegar a un destino común: Agua Zarca. Los primeros e inteligentísimos muchachos que llegaron (Ricardo, Paul y compañía), decidieron acampar en plena cuesta del cerro, apartando un "palco" de primerísimo nivel para presenciar los coches.
Por supuesto como estos muchachos no ingieren bebidas alcoholicas de ningún tipo (Uooooojojojojo), no tomaron en consideración que estar caminando por ahí podría resultar peligroso para los borrachos (preguntenle al Papa y a la torta que le salió de la rodilla).
Cansados de estar parados en el palco más empinado del mundo, subimos a la parte plana del cerro para encontrarnos con Zúñiga, Micher, Alex y compañía, que habían traido el Hilton Inn para acampar. Ahí (ahí por todo el cerro) estuvimos echando boruquilla un ratillo (como de 9:00pm a 6:00), con diferentes personas, y a diferentes niveles de simpleza.
Christian y Chango fueron la excepción, ya que se retiraron a dormir temprano, dentro del coche de Chango. Éste llegó primero, y se encerró, por lo que Christian tuvo que pedirle que abriera el coche. Chango se levantó y antes de poder abrir el carro, se volvió a quedar dormido. Christian desesperado volvió a despertar a Chango, quien se disculpó y se esforzó por abrir el coche, pero en su intento volvió a caer en el profundo sueño.
El pequeño espisodio se repitió cerca de 5 veces, con un Christian cada vez mas inquieto y un Chango más dormido, hasta que por fin juntando todas las fuerzas que le quedaban, Chango logró abrir la puerta.
Después de muchos chistorines, muchas pláticas con mucha gente y muchas caminatas por el cerro, decidí que era hora de pedirle las llaves del coche a Chol y encerrarme para dormir. Me acurruque en mi sleepin, reclinando el asiento del acompañante hasta atrás y cerré los ojos. Pasada media hora, "sonambulié" y al escuchar las voces de Johny y Fer, abrí el seguro del carro por instinto. Ellos abrieron la puerta y el frío invadió el interior del automóvil. Traté de decirles que cerraran la puerta, pero estaba tan cansado que solo pronunciaba quejidos leves (¡que no estaba gimiendo, Fer! Lo sabes, y lo sé y los ya sabes que) como: mmm.
Fer y Johny me aseguraron que había un dinosaurio al cual tenía que ver. La idea parecía interesante, pero estaba agotado y congelándome, así que sólo respondí: mmm, y cerré la puerta de nuevo con seguro.
Después de 2 horas de sueño, ya había salido el sol y uno a uno de los Chiquibandos (Apa, Mayito, Ricardo, Alejandro, Tobías, Paul, Christian, Morocho, Johny, Riki, Yema, Raúl, Chango, Chol, Torres y yo) {osea todos menos Ro-ro}, nos reunimos en el palco de primera que habían apartado la noche anterior, para ver los coches.
Los autos no estuvieron tan audaces y veloces como años pasados. Sólo hubo uno que otro bien intrépido, pero eso no le importó a Christian que con cada carro que pasaba gritaba eufóricamente:
-¡Vámos carnal!
-¿Tu hermano corre? -preguntó Chango.
-Eh... sí. -respondió Christian.
En eso pasó uno de los últimos coches, y una chava emocionadísima les comentó a sus amigas que ese era su papá, que sacaran la cámara y le tomaran fotos. Mayito siendo muy solidario, decidió apoyar al señor gritando a todo pulmón:
-¡Vaaaamos suegro! Jajajaja
Una vez que los carros dejaron de pasar un alemán ebrio se encontró con nosotros, y por alguna extraña razón que hasta la fecha nadie sabe, comenzó a hablar con nosotros. Su español era trabado pero perfectamente entendible. Nos quería decir algo, pero no sabía como, entonces Morocho decidió ayudarlo:
-A la... a la... a la... -balbuceaba el alemán.
-¡A la bio! ¡A la bau! ¡A la bim bom ba! -le ayudó Morocho enjundiosamente y llorando de la risa.
El alemán duró cerca de 3 horas hablando con algunos, y nos informó que el vuelo a Alemania era muy barato, sólo cosataba 900 euros. Christian al pensar en la limitada economía de todos nosotros, preguntó:
-Oye, y si nos vamos en coche ¿como en cuánto nos saldría? Jajajaja.
Las horas siguieron pasando, al igual que las camionetas de policias, así que Mayito alarmado les gritó:
-Poliiii... poliiiiii... ¡Ra, ra, ra!
-¡Ese de azul! Y que se le dejan venir los 400 polis que estaban en la camioneta (bueno eso de que se le dejaron venir no es verdad, pero vaya que se lo estaba buscando).
Se fueron los polis, y seguimos cotorreando y cantando cancioncillas con la guitarra de Riki, hasta que Mayito comenzó a corear:
-Queremos que Riki, nos baile la pelona. Pelona por aqui, pelona por allá. Pelona por delante y pelona por detrás.
Echando una vista al panorama, Mayito vislumbró a una hembra de buenas proporciones, por lo que exclamó con una finura extrema como sólo él sabe: -No maaaa, esa de azul está buenísima.
Para su sorpresa, un viejillo como de 50 años corroboró su observación:
-Sí, está bien buena, vamos a ch!n6arnos todos a la de azul.
El día fue culminando, y después de recoger la basura, algunos nos dirigimos a León y otros se quedaron otro día a acampar con 2 galletas, 4 gotas de bacardi y un trago de refresco como únicas provisiones.
El regreso fue largo y tardamos 2 horas en recorrer 10km, pero valió la pena por ver a la perra del tumor de kilos, por la amenaza de Toby de que si no le contaba un buen chiste en 4 segundos, me partía la madr3 y por ver su cara de desesperación de que quería ir al baño.
Llegando a mi casa y tras un buen baño, donde me desenpolvé hasta de las orejas, me di cuenta de lo bien que me la había pasado y de lo perrón que es ser amigo de mis amigos. Creo que cada quien tendrá anécdotas diferentes y sus propias versiones de la experiencia, pero todos podemos concordar en que la pasamos de maravilla y definitivamente tenemos que volver para el 2010.
Saludos a todos los que nos encontramos por alla.
PD: Llega un vampiro con toda la boca llena de sangre, y su compañero vampiro le dice: No manches, que banquetazo te has de haber dado. Y el vampiro responde: Si, no manches, me pegué en el mero filito. Uooojojojo (reclamaciones por este chiste tan malo, favor de contactar a Torres que fue quien me lo contó).
PD 2: No se han dignado a pasarme las fotos, así que subí la única que pude tomar antes de que se le acabara la pila a mi cámara.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario